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# YO ME QUEDO EN CASA (11)

ACABO DE DARME CUENTA DE QUE HOY ES EL DÍA 22, Y ESTE POST ES EL NÚMERO 11. ¿Coincidencia?  Puede ser. Vamos a sacar algo positivo de esto.

Según la numerología,  el número once es uno de los dígitos denominados como Maestros, como también lo son el 22 y el 33. A cada uno de dichos números se les atribuye un significado y una serie de propiedades que los hacen diferentes, y por consecuencia también afectan a la personalidad y la forma de hacer de aquellas personas que lo poseen o lo aplican.

El 11, o doble 1, tiene duplicidad de rasgos y de personalidad del 1 y si lo reducimos como se suele hacer en la numerología, obtenemos el 2 (1+1). De esta duplicidad se consigue la energía masculina de Zeus, con el número 1, y la energía femenina de Hera, con el número 2. Dichos dígitos se encuentran en lados opuestos en lo que se refiere a la energía donde el 1 representa la creatividad y el 2 la receptividad y donde la combinación de ambos supera a todos los demás números y combinaciones.

La vibración maestra del número 22, es de las más llevaderas de entre las cuatro que existen. Mientras que el número once es el Maestro o Mesías, el número veintidós representa lo universal, la realización y los logros. Un gran número maestro que ha venido a culminar la realización de proyectos importantes. Personas con una capacidad de trabajo excepcional y una actividad profusa y pródiga, que pueden ser disciplinada y tener  grandes ideas a partir de cero y transformarlas en realidad pura. Las personas que se rigen por este número siempre tendrán ideales altos, planes y objetivos a alcanzar.

La confianza en sí mismo y la fuerza interior es la clave cuando se trabaja en estas posiciones. Se puede uno acercar a un problema de forma sistemática y con la cabeza fría, y sus soluciones tienden a ser siempre únicas.  Existe un lado negativo que es caer en una ambición desmedida.

A menudo se puede estar nervioso o impaciente. Aprendamos a mantener la cabeza fría y mantener la calma en cualquier situación.

Con perseverancia y una voluntad fuerte, todo lo que uno espera que pueda lograrse.

No hay que olvidar que bajo el número veintidós, nos encontramos con los Arcanos Mayores del Tarot, los 22 capítulos del Apocalipsis,  el Antiguo Testamento con 22 capítulos, las 22 letras del alfabeto hebreo

Éste número contiene todos los dones para poder realizar y/o construir en pos del beneficio colectivo.

Podemos creer o no en la numerología. Las cosas no ocurren por casualidad, hay una causalidad presente en todo. Tomemos lo positivo de esta reflexión y utilicemos el día para logra una ser mejores versión mejor de nosotros mismos.

 

 

# YO ME QUEDO EN CASA (10)

Al ver la cacerolada que en España le dieron a su Presiente, creo conveniente hablar de la ira, enojo, rabia, que se puede presentar en estos momentos. Ya hemos reflexionado sobre el miedo que sentimos ante la presencia del coronavirus y sus consecuencias, ahora veremos la importancia del manejo de la ira.

Comencemos con una definición:

La ira, cólera, rabia, enojo o furia es una emoción que se expresa a través del resentimiento o de la irritabilidad. Los efectos físicos de la ira incluyen aumento del ritmo cardíaco, de la presión sanguínea y de los niveles de adrenalina y noradrenalina. Se presenta como parte de la respuesta cerebral de atacar o huir de una amenaza o daño percibido, y puede tener muchas consecuencias físicas y mentales.

Estamos en una crisis sanitaria y es esperado que sintamos enojo:

  • Cuando vemos que los gobernantes no actuaron a tiempo para prevenir y combatir una amenaza que ya era una realidad en otros países.
  • Ante la amenaza de perder nuestros ingresos, además de miedo, nos hace sentirnos vulnerables.
  • Al vernos obligado a una actitud, aparentemente “pasiva” ante la crisis,
  • Si otras personas no reaccionan ante la amenaza según nuestras expectativas..
  • Al constatar que no estamos preparados para crisis de esta envergadura.

Aceptemos pues que podemos sentirnos iracundos, muy enojados o molestos en más de una ocasión, y pongamos en práctica un manejo asertivo de la ira para que no afecte nuestras vidas, y las de los que nos rodean, y terminemos con daños considerables en nuestro organismo, relaciones familiares, y disminuyan las posibilidades de salir adelante.

Podemos externar nuestra ira siempre y cuando sigamos la siguiente regla:

  • NO DAÑAR A NADIE
  • NO DAÑAR NADA
  • NO DAÑARNOS A NOSOTROS MISMOS.

Es necesario encontrar una forma asertiva de manejar nuestra ira para cumplir con esos puntos.

Por lo pronto, antes de explotar contra la persona que tenemos cerca, tomemos un tiempo para tranquilizarnos y reflexionar antes de abrir la boca. A las palabras no se las lleva el viento, quedan como puñales clavados en el corazón.

Acciones que podemos tomar para manejar nuestra ira:

  • Identificarla
  • Reflexionar sobre su origen y responsabilizarnos de ella
  • Respirar para oxigenar más nuestro cerebro
  • Contar hasta 10, 100, 1000 antes de actuar
  • Hacer ejercicio para descargar energía física
  • Hablar siempre en primera persona: “NADIE PUEDE HACERME SENTIR ALGO QUE YO NO QUIERA SENTIR”
  • Es posible que haya cosas irritantes ante nosotros, es nuestra decisión cómo vamos a reaccionar ante ellas
  • Hacer ejercicios de relajación y meditación
  • Expresarla de forma que no dañe a nadie, nada ni a mí mismo
  • Canalizarla físicamente: golpear una almohada, exprimir una toalla gruesa mientras nos duchamos, practicar con un punching bag, y pensar en lo que nos enoja. Es conveniente hacer esto en privado,, no ante los demás.
  • ANALIZAR qué es lo que nos enoja tanto y por qué.
  • Utilizar el remanente energético en actividades positivas: lavar las paredes, arreglar el closet y sacar todo lo que no sirve.
  • UTILIZAR EL HUMOR EL MAYOR TIEMPO POSIBLE.
  • Mantener una mentalidad positiva como una constante.

LA IRA SE MANEJA, NO SE REPRIME NI SE CONTROLA. PODEMOS CONTENERLA PARA MANEJARLA EN UN MOMENTO OPORTUNO.

Si reprimimos la ira vamos a generar resentimiento o rencor, ello puede llevarnos a debilitar nuestro sistema inmunológico y contraer enfermedades.

# YO ME QUEDO EN CASA (8-C)

¿Qué hacer con nuestro miedo? ¡Eliminar lo que lo genera!  Estamos frente a una pandemia, por lo tanto, tomemos TODAS las medidas de precaución posibles, aprendamos de la experiencia de los países que están luchando en una forma drástica y razonable,  a la vez que tienen una VISIÓN muy clara de lo que es necesario hacer para lograr entrar en una fase de remisión. ¡ESO ES TODO!

El exceso de miedo puede ser tanatofobia o estar conectado con otros conflictos pendientes de resolver. Por lo tanto, una vez cumplido el protocolo de protección, VAMOS A CANALIZAR TODA NUESTRA ENERGÍA AL PROCESO ASOCIADO CON EL NÚMERO 8: RENOVACIÓN, NUEVO INICIO, RESILIENCIA.

Esta es otra oportunidad asociada al número ocho, la de poder controlar y canalizar nuestra energía con asertividad para lograr salir adelant4e con éxito. En post anteriores he hablado mucho del manejo de energía, si les interesa el tema, búsquenlos aquí mismo.

Para una renovación, como primer punto, haremos un balance de nuestras vidas hasta hoy, para lo cual escribiremos:

1.- En forma de columna cuáles han sido nuestros logros. Incluiremos TODOS, aún los más pequeños.

2.- Una lista de nuestras cualidades, habilidades, destrezas, virtudes (también en forma de columna).

3.- Frente a los logros, anotaremos las cualidades, destrezas, virtudes, que facilitaron el que obtuviésemos ese logro.

El resultado es nuestro capital, nuestro potencial ya desarrollado, y vale la pena recordar que existe un potencial no desarrollado dentro de nosotros esperando la oportunidad de ser utilizado y acrecentado cada día.

4.- Cómo podemos optimizar todo lo positivo con lo que contamos dentro de nosotros.

5.- Los sueños que no hemos podido o sabido construir, o que han sido olvidados o  postergados.

6.- Qué queremos hacer en la vida de aquí a que lleguemos a la Meta Final.

7.- Todas las metas que queremos alcanzar en los cuatro roles de vida: Pareja, Familiar, Social, Laboral.

8.- Con asertividad y creatividad, renovaremos modificaremos o diseñaremos un Proyecto de vida que incluya todo lo anterior, y lo empezaremos a cumplir HOY = RENOVACIÓN, RESILIENCIA, NUEVO INICIO.

 

 

 

 

# YO ME QUEDO EN CASA (8-B)

Los temas que he publicado han surgido en forma espontánea, así que me llama la atención que al de hoy le toque el número 8. les diré por qué.

Porque la emoción que abordamos hoy es el MIEDO que, como nos consta está presente en la mente y el corazón de la mayoría de las personal del mundo ante la pandemia que estamos padeciendo.

Para ello, veremos algunas interpretaciones del significado del número 8:

  • Significa el comienzo.
  • Simboliza la transición entre el cielo y la tierra
  • Escrito horizontalmente, representa el infinito y la abundancia
  • Nos habla de la organización, la perseverancia y el control de la energía para producir logros materiales y espirituales.
  • Los estudiosos de la Biblia saben que el número 8 es la representación de la resurrección, el renacer y el nuevo comienzo.
  • En lo espiritual nos habla de transformación, del inicio de algo nuevo. Así como el octavo día se da inicio a un nuevo ciclo en la semana, también en lo musical tiene un significado importante. Y es que la octava es la unidad fundamental en las escalas, siendo la octava nota la misma que la primera, y el comienzo de una nueva unidad.
  • También en el plano espiritual, el significado del número 8 está asociado al orden y a la abundancia.
  • Según el Tarot, el Arcano número VIII, La Justicia, representa el correcto balance de las energías, el mundo real y objetivo, el desarrollo de nuestros talentos y dones.
  • Está asociado con la capacidad de crecimiento y organización, como así también el uso de estrategias determinadas para dar rienda a nuestro poder de creación.

En el significado del número 8 encontramos muchas puertas abiertas para que esta crisis sanitaria se convierta en una oportunidad de renovarnos, equilibrar nuestras energías: física, mental, emocional y espiritual, para mantener una relación armónica con el mundo entero y el universo y, tal vez, iniciar un nuevo camino que nos conduzca hacia la trascendencia y el bienestar integral. Reflexionemos sobre ello.

Respecto al miedo, cuando lo sentimos, es muy importante definir si la amenaza es real o imaginaria. En este caso es real: el coronavirus es una amenaza real. Para ello vamos a ocuparnos, no preocuparnos que sólo logrará provocar un desgaste emocional y físico importante que puede favorecer el que seamos candidatos a contraer la enfermedad, de tomar las medidas convenientes para prevenir el contagio, y el manejo médico si ya lo estamos padeciendo.

¿En qué nos puede ayudar la Inteligencia Emocional? En primer lugar, a definir A QUÉ LE TENEMOS MIEDO. Las personas responden a esta pregunta: “A enfermarme, al dolor, a quedar dañada”, y curiosamente, casi nadie dice: “TENGO MIEDO A MORIR”, que es el motor que desata y alimenta el miedo.

Estamos acostumbrados a evitar pensar en nuestra muerte, o la de nuestros seres queridos. Nos pasamos la vida en la evasión mediante fugas como el tabaquismo, alcoholismo, drogadicción, adicciones leves o graves, al trabajo por ejemplo. Nos llenamos de actividades que nos impiden pensar, ya que estamos en una frenética carrera para cumplir con todas.

Cuando logramos aceptar la muerte, que es nuestra compañera desde que nacemos, deja de ser una amenaza. Esto lo expresó muy claramente en un poema Jaime Sabines:

Alguien me habló todos los días de mi vida
al oído, despacio, lentamente.
Me dijo: ¡vive, vive, vive!
Era la muerte.

Esa es la meta: vivir en lugar de sobrevivir hasta morir.

Todos vamos a morir, un día u otro, la diferencia es que nosotros podemos decidir cómo, cuándo, con quién, dónde, a qué hora, etcétera, llegará ese momento. Tal vez les parezca temeraria esta afirmación que me enseñó mi Guía y Maestro, el Dr. Octavio Rivas Solís, cuando yo me negaba a aceptar la muerte de uno de mis hermanos porque era inesperada y él muy joven.

Llevo 26 años ejercitando la Tanatología y he acompañado a muchas personas hasta el final de sus vidas. Todas ellas se han ido con una gran paz en el alma (mente y corazón, espíritu) que se reflejaba en su rostro, sin un rictus de desesperación o angustia.

El factor común es que muchas de ellas tenían un Proyecto de vida, en el que se aceptaba la presencia de la Muerte como la Meta final de la vida, o lo habían diseñado para decidir cómo vivir los meses que les quedaban ya que padecían una enfermedad terminal.

A este respecto, he sido testigo cómo una señora a la que le dijeron: “Tres meses de vida”, vivió cinco años, y cómo un hombre joven, con una enfermedad terminal, una vez que terminó su duelo anticipado, y se aseguró que su esposa y tres hijos habían vivido y resuelto su propio duelo, decidió cuándo morirse y lo hizo con toda la paz del mundo. También me consta como una señora dijo que cuando sucediera X evento, a ella le daría un infarto cardíaco, lo que sucedió tal cual. En fin, son muchos casos en los que he tenido el privilegio de estar con ellos en su tránsito hacia la muerte, y sé que puede hacerse con amor, paz, tranquilidad, esperanza.

Si aceptamos que podemos morir hoy o mañana, dejamos de postergar lo importante y establecemos nuestras prioridades para que morir no sea algo traumático para nadie, y tengamos la oportunidad de VIVIR plenamente el hoy, construyendo el mañana cada día.

¿Por qué postergar el perdón a nuestros padres, hermanos, pareja, hijos, vecinos, amigos, enemigos? El odio es una cadena que nos impide ser felices y desgasta en forma brutal nuestra energía.

¿Por qué postergar decir y mostrar a nuestros seres queridos que los amamos, valoramos, respetamos, aceptamos sus defectos y carencias, reconocemos sus logros y potencial, que confiamos en ellos?

¿Por qué no empezar ahora mismo un proceso de resiliencia* para ser la mejor versión de nosotros mismos?

¿Por qué no revisar nuestras prioridades para ver si estamos de acuerdo con las que hemos adoptado hasta hoy?

Hay muchos ¿Por qué? pendientes de resolver si queremos ser felices y trascender.

Vamos a reflexionar sobre estos puntos y mañana veremos técnicas para canalizar el miedo.

*Resiliencia viene del término latín resilio, “volver atrás, volver de un salto, resaltar, rebotar”. ​ El término se adaptó al uso en  psicología y otras ciencias sociales para referirse a las personas que, a pesar de sufrir situaciones estresantes, no son afectadas por ellas.

La palabra resiliencia, en cuanto a la física y la química, designa la capacidad del acero para recuperar su forma inicial a pesar de los golpes que pueda recibir y a pesar de los esfuerzos que puedan hacerse para deformarlo. En cuanto a las personas, es la capacidad de encontrar dentro de sí mismo todos los elementos necesarios para estructurar una mejor persona. ​

 

 

# YO ME QUEDO EN CASA (8-A)

Vamos a hablar del MIEDO, una de las tres emociones displacenteras (no hay emociones negativas o positivas, son placenteras o displacenteras), y recordar que es una emoción que viene desde hace muchos siglos ya que sirve para buscar la sobrevivencia ante un peligro o amenaza.

Cuando percibimos una amenaza o un peligro, sea real o no, nuestro cuerpo se prepara para dos soluciones rápidas y efectivas: la lucha o la huida. En ellas está implicado el sistema nervioso autónomo, responsable de las funciones orgánicas de nuestro cuerpo que se producen de forma involuntaria, como el latir del corazón o la respiración. Este se divide en dos: sistema nervioso simpático, que nos dispone para la acción, y parasimpático, que regula las actividades de nuestro cuerpo en reposo.

Frente al estímulo amenazante el sistema simpático produce una respuesta hormonal, generando mayor cantidad de adrenalina y de cortisol. La primera aumenta la frecuencia cardiaca, dilata las pupilas y los bronquios, y nos pone a sudar. La segunda hormona incrementa el nivel del azúcar en sangre y suprime la actividad del sistema inmunológico.

 Esto ocurre de manera temporal, ya que el sistema nervioso parasimpático se encarga a su vez de ponerlo “todo en orden”, pero es fácil imaginar que cuando se repite todo este proceso con demasiada frecuencia o de forma continuada, puede tener consecuencias perjudiciales para nuestra salud.

Todos, en mayor o menor medida estamos sometidos a sufrir estrés ante la amenaza del coronavirus.  Los síntomas de este estrés pueden afectar nuestra salud, sin que nos demos cuenta. Podemos empezar a pensar que nos contagiamos y por eso tenemos un dolor de cabeza irritante, padecemos insomnio, trastornos estomacales, etc. Conviene distinguir los síntomas que se presentan cuando se ha dado el contagio, de los del estrés. Al eliminar el estrés, o manejarlo de una forma asertiva,  impediremos que bajen nuestras defensas naturales.

Es un hecho que los síntomas de estrés pueden afectar nuestro cuerpo,  pensamientos y sentimientos, y comportamiento.

 Efectos del estrés:

En tu cuerpo En tu estado de ánimo En tu comportamiento
Dolor de cabeza ansiedad Consumo de comida en exceso o por debajo de lo normal
Tensión o dolor muscular Inquietud Arrebatos de ira
Dolor en el pecho Falta de motivación o enfoque Drogadicción o alcoholismo
Fatiga Sentirse abrumado Consumo de tabaco
Cambio en el deseo sexual Irritabilidad o enojo Aislamiento social
Malestar estomacal Tristeza o depresión Práctica de ejercicio con menos frecuencia
Problemas de sueño  

 

Conviene ponernos en movimiento para manejar el estrés:

 Hacer actividad física con regularidad

  • Practicar técnicas de relajación, tales como respiración profunda, meditación, yoga, taichi o masajes
  • Mantener el sentido del humor
  • Pasar tiempo de calidad con la familia y los amigos
  • Emplear el tiempo en pasatiempos, leer un libro, escuchar música, escribir, tejer, pintar, dibujar, entre otras.

https://www.mayoclinic.org/es-es/healthy-lifestyle/stress-management/in-depth/stress-symptoms/art-20050987

Este es el abordaje del manejo del estrés mediante ciertas conductas o actividades físicas y sociales.  Vamos a ver en el siguiente post cómo manejarlo aplicando la Inteligencia Emocional y la Tanatología.