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CATALUÑA Y ESPAÑA

Por más que leo, me informo, busco raíces históricas, analizo, no alcanzo a comprender lo que pasa en Cataluña, España.

Según creo entender: un presidente de la comunidad autónoma de Cataluña, elegido legítimamente, decidió independizar a sus gobernados del país al que pertenecen, en forma ilegítima, porque por las vías democráticas no podría obtener el consenso de la mayoría, para lo cual recurrió a todo tipo de maniobras, recursos subrepticios, omisiones, delitos y agresiones, provocaciones, mentiras, manejo sin ética de la psicología de las masas, del inconsciente colectivo, empoderando la respuesta visceral, y suprimiendo el ejercicio de la razón y la aplicación de la lógica.

Según escuché en la televisión española, los rebeldes independentistas suman alrededor de dos millones, mientras que los catalanes que quieren seguir integrados a España, a la Comunidad Europea y al mundo, son más de seis millones.

¿Con qué derecho un funcionario que debe defender los intereses de TODOS LOS CIUDADANOS DE CATALUÑA favorece los deseos de una minoría, pone a su comunidad al borde de una crisis financiera (algo más de 1600 empresas han salido de Cataluña), enfrenta a los catalanes entre sí, provoca que venga el paro, el desempleo, la baja productividad, la pobreza, en una región que siempre se ha caracterizado por su riqueza, no solo material, sino de espíritu?

Puigdemont mandó un mensaje a sus seguidores: “MANTENER EL PULSO FIRME”. Yo me pregunto: ¿Empuñando qué? ¿El símbolo de su rebeldía? ¿Los bastones que algunos personajes portaban en la escalera del Parlamento la noche que declararon ilegalmente la independencia, los que pueden significar autoridad o un medio de ataque? ¿Pulso firme a la hora de manejar el teléfono móvil, el Ipad, la laptop, y todos las redes sociales, para envenenar la mente de las personas volviendo virales noticias sesgadas, o de plano falsas, como imágenes de agresiones de algún evento de hace 5 años? ¿Con firmeza sembrarán el miedo de que España los quiere robar, quitar su autonomía, (a la economía ya le dieron en la Madona ellos, no se las pueden quitar), intentarán convencerlos de que España es el enemigo a vencer porque se basa en la represión y la cárcel (por meter a chirona a los que violan la ley)? ¿Con el pulso firme van a sostener que instigar a la sedición, al vandalismo, a la rebeldía, al no acatamiento y respeto a las leyes vigentes, no es un delito sino un “acto político”  y que, cuando los que lo realicen sean detenidos, se convertirán en “presos políticos?”

El ex-Presidente después habló de civismo. ¿Él? No respetar la legalidad y ponérsela de montera no es practicar el civismo. Mencionó la paz. ¿Después de instigar a desobedecer las leyes, de brincarse las trancas a troche y moche, de alentar y después ignorar, a las turbas descontroladas para que atacasen verbal y físicamente a los que no piensan o actúan como ellos, o a quienes guardan el orden?  Yo vi coches de policía destrozados y guardias tirados en el suelo. ¡Por favor, señor Carles Puigdemont, un poco de congruencia, ya que pedir sensatez, cordura y lógica es pedir demasiado!

Ya se convocaron elecciones en Cataluña.  Que se postulen todos los que quieran, (como en México que se apuntó hasta el que vende tamales), que expongan sus planes de cómo van a rescatar la economía y la confianza de las empresas para que regresen, y que VOTEN TODOS en una forma legal y transparente, como siempre ha sido en España.

Cataluña volverá a ser  una comunidad autónoma, próspera y triunfadora no solo en lo económico, sino en lo cultural y deportivo también, como era antes de este episodio tan lamentable y dañino para todos, y será una parte muy importante del país llamado España. Así todos saldremos ganando.

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Diciembre 4 del 2014

Renovación 339

Veamos cómo anda nuestra congruencia en el pensar, sentir, actuar.

• ¿Hemos logrado mantenerla durante nuestro esfuerzo por salir de la codependencia?

• ¿Nuestras emociones dominan nuestras acciones, sin que tomemos en cuenta a nuestros pensamientos?

• ¿Somos personas cerebrales, frías y calculadoras que no tomamos en cuenta el aspecto emocional, aun cuando éste se proyecte a través de nuestro lenguaje corporal?

• ¿Hay una ética que rige nuestros pensamientos?

• ¿Respetamos los principios morales y éticos de los demás?

• ¿Qué nos falta para ser congruentes?

• ¿Hay algo que podemos implementar para ser más asertivos?

Agosto 14 del 2014

Renovación 227

¿Qué hacer cuando alguien nos agrede una y otra vez?

Si es alguien que podamos alejar de nuestra vida, o alejarnos de la suya, vamos a hacerlo.

Si no podemos alejarnos porque es un familiar directo, y sus agresiones no son físicas
sino verbales, podemos emprender ciertas acciones:

• Guardar una distancia emocional.

• Reafirmar que no somos los responsables de su conducta, ni de su cambio, ni de su crecimiento, ni de sus problemas.

• Aceptar que sólo él o ella podrán decidir cuándo enfrentar su realidad y cerrar sus heridas.

• Hacer un ejercicio de empatía para ver si sus ofensas son un grito de auxilio.

• Detectar cuál es el juego psicológico en que están y salirse de él.

• Todos los días enviarle energía positiva mediante:
o Una bendición
o Una oración
o Un pensamiento positivo
o Una visualización.

• PONER LÍMITES:
o Escucha activa.

o Interrumpir la conversación si empieza a agredir y retirarse.

o Evitar discutir, confrontar, enfrentar, a la persona.

o Reconocerle algo positivo y decirle que no estamos dispuestos a recibir agresiones de nadie.

o Evitar la convivencia al máximo, hasta que muestre signos de que está trabajando en sus conflictos.

o Mantener un trato cordial y amable, superficial y diplomático.

o Facilitarle información, en forma indirecta y no verbal, sobre fuentes de apoyo: folletos de grupos de autoayuda, libros, instituciones, asesorías.

o Cuando sea factible, decirle algo positivo que haya hecho, sobre su vestuario, sobre su persona, sin esperar nada a cambio.

o Mantener la congruencia = pensar, sentir y actuar en la misma frecuencia.

o Sostener nuestra conducta en el tiempo.

Vamos a modelarle a ese ser querido, que está actuando en una forma equívoca, cómo se manejan las situaciones difíciles con asertividd.

Julio 22 del 2014

Renovación 204

¿Somos congruentes?

¿Pensamos, sentimos y actuamos en la misma frecuencia?

Si pensamos en una forma “positiva”, mientras sentimos miedo o ira, no importa si nuestra conducta es adaptativa en apariencia, vamos a exudar lo negativo de nuestra manera de pensar, tal vez a través de una agresividad pasiva hacia nosotros y hacia los demás.

Si nosotros decimos que somos honrados y robamos algo (dinero, tiempo, objetos, reconocimiento), no somos congruentes.

Si actuamos con aparente seguridad, mientras vemos como eludimos el reto de vernos en el espejo de la verdad, estamos practicando el autoengaño y no somos congruentes.

Si mentimos, engañamos, tomamos ventaja en forma irregular para quedar bien ante los demás, estamos entorpeciendo nuestro devenir en el camino hacia el éxito.

Ser congruente es una meta de vida.

Vamos a practicarlo.

Febrero 11 del 2014

Renovación 42

Hablamos ayer de la actitud que conviene tomar ante un reto, al cual podemos considerar una oportunidad de superarnos, aprender y crecer.

Vamos a reflexionar sobre cómo podemos ser asertivos para que nuestras acciones mos hagan triunfar ante los retos.

Mi definición para asertividad es que es una técnica que nos permite comunicar y/o defender nuestras ideas, sentimientos, pensamientos, sin agredir, manipular, descalificar, al interlocutor.

Dentro del ámbito de la comunicación, la persona asertiva toma en cuenta:
• Las ideas y sentimientos del otro.
• Sus puntos de vista y argumentos, para evaluarlos y considerarlos en su argumentación.

Al entablar relaciones con los que le rodean, una persona asertiva muestra:
• Congruencia
• Respeto
• Claridad
• Equilibrio
• Autocontrol de impulsos
• Flexibilidad para plantear otra perspectiva sin modificar su postura inicial.
• Firmeza
• Comunicación integral
• Consistencia

Conviene que revisemos si estamos aplicando estas características al entablar diálogos con nuestros seres queridos, en el trabajo, con los vecinos y, si detectamos que estamos fallando en alguno, poner manos a la obra y reforzar o adquirir esa competencia.

Podemos hacerlo.
Vamos a ser asertivos y a mantener un clima agradable y respetuoso en todos nuestros roles de vida.

Bomba de tiempo

Vivimos en una forma acelerada, el tiempo no alcanza para todo lo que pretendemos hacer en 24 horas, tal vez si existiesen días de 30 horas, lograríamos terminar nuestros asuntos pendientes. Si a eso le agregamos que los niños, que son una fuente de alegría y satisfacciones en ocasiones, la mayor parte del tiempo están probando hasta dónde llegan sus límites y encuentran a unos padres estresados, con poca paciencia, cansados, la situación se convierte en una bomba de tiempo.

Tenemos la tendencia a dejarnos llevar por los impulsos, y al tratar a nuestros hijos, repetimos muchas veces conductas erróneas que conllevan la falta de respeto hacia ellos, el ponerles etiquetas que los pueden llegar a marcar de por vida e, inclusive, podemos caer en la violencia y golpearlos.

Es probable que éste sea un patrón que aprendimos de nuestros padres y que hemos aplicado en la oficina, en nuestro trabajo, con nuestras amistades y vecinos, para ejercer el control.

Los padres agresivos se muestran satisfechos de lo sumisos y obedientes que se muestran sus niños, nada más que con ese control tiránico los alejan y pierden su confianza, demeritan su autoestima y puede ser que los orillen a buscar fugas para una realidad que los hiere y los lastima, y ya sabemos que hay tres tipos de fuga: la líquida, la sólida y la gaseosa, o sea, el alcohol y las drogas ingeridas, el exceso en la alimentación, y todo tipo de drogas inhaladas, además del tabaco.

La disciplina es una cadena de dos puntas. La ejercen y acatan las dos partes, unos como padres y otros, como hijos. La perseverancia, la consistencia, la congruencia, la paciencia, el respeto, son indispensables para aplicarla en forma positiva y asertiva.

Si les hablamos a los hijos con desprecio, comparándolos con sus hermanos o amigos, etiquetándolos con sobrenombres o adjudicándoles adjetivos calificativos negarivos como “inútil”, torpe”, “sucio”, “mentiroso”, estamos reforzando la conducta que queremos eliminar. Surte más efecto sembrar la conducta opuesta y cultivarla día a día.

Decirles “te lo dije” es parte de un juego psicológico al que el Dr. Eric Berne llamó “Te agarré desgraciado”(1). El escucharlo es irritante y genera un deseo de venganza y violencia que, si no pueden ejercer contra los padres, la aplicarán contra el perro, el gato, la mascota, el hermano menor, el primo que está de visita, etc.

Los niños aprenden jugando, eso es importante recordarlo. Ahora bien, es importante que aprendan que toda conducta tiene una consecuencia. Si la conducta es positiva, la consecuencia será positiva y, si por el contrario, la conducta es negativa, el resultado será una consecuencia negativa. No hablamos de castigos, sino de que los chicos aprendan a hacerse responsables de sus actos y de las consecuencias que estos traigan consigo.

Las consecuencias negativas se establecen desde el principio y se mantienen vigentes hasta que haya una negociación para modificarlas.

Recordemos la clave:

REGLAS CLARAS Y POCAS,   CONOCIDAS POR TODOS,   QUE SE APLIQUEN SIN EXCEPCIÓN.
Por supuesto que habrá ocasiones en que se puede ser flexible (una excepción, ocasionalmente). Si ya hay mucha rebeldía a ciertas reglas, vale la pena revisar si no son anacrónicas porque ya han pasado dos años, por ejemplo, lo que en un niño o joven es una eternidad porque ellos crecen por minutos. Es como si pretendiéramos que el chico utilice zapatos del 12 cuando su pie mide 16. Puede ser que su madurez sea mayor de la que nosotros queremos aceptar.

Es importante también que las reglas las apliquen “parejo” padre y madre (divorciados o no), abuelos, tíos, en fin, todos los que intervengan en el cuidado, educación y formación de los niños/jóvenes.

Hagamos de nuestra casa un hogar, un espacio de solaz y esparcimiento, de aprendizaje y de reposo cuando estamos cansados, de estímulo cuando andamos “ponchados”, de amor y aceptación incondicional.

Sexta Puerta: Emociones

Atravesar esta puerta significa que nos vamos a hacer responsables de nuestras emociones, nada de pensar o decir: “fulano de tal” me hizo sentir triste, o me hizo enojar, o me hace vivir en el miedo.  Somos nosotros quienes decidimos sentirnos tristes, enojados o miedosos, ante determinadas conductas de los que nos rodean.

En el momento en que yo acepto la premisa de que mis emociones las maneja otra persona, no soy dueño de ellas. Esto es muy cómodo porque nos facilita vivir en la negación. Resulta que yo soy un títere a quien mis familiares, mi pareja, mi jefe, los compañeros de trabajo, manejan a su antojo y por lo tanto, ellos “tienen la culpa” de lo que pasa, no yo.

Si por el contrario, yo asumo la responsabilidad de mis emociones y las manejo en una forma asertiva y congruente, voy a ser dueño de mí mismo, no viviré reaccionando a los estímulos externos, si no que podré ser proactivo y elegir qué emoción quiero vivir y en qué momento voy a hacerlo.

¿Quiere decir esto que no voy a sentirme enojado, triste o miedoso en ocasiones? Claro que nos vamos a sentir así, no una sino muchas veces a lo largo de nuestra vida. Lo importante será determinar por qué me siento así, y si existe una causa real que está generando esa emoción en mí, por ejemplo: estoy enojado porque me robaron el coche, estoy triste porque se murió un ser querido, tengo miedo porque me están asaltando a mano armada. En todas estas circunstancias, es lógico y sano que vivas las emociones de IRA; MIEDO y TRISTEZA, a las que llamamos emociones displacenteras (no negativas), porque tienen una razón de ser y una función específica para lograr enfrentar la agresión o amenazas y el dolor.

Son sólo tres emociones displacenteras: ira, miedo y tristeza, los demás son sentimientos, por ejemplo: resentimiento o rencor,  angustia, celos, deseo de venganza, envidia, culpa, fobias, etc.

Conviene aprender a identificarlas en cuanto aparezcan en nuestro panorama, para manejarlas en forma asertiva. El que yo sienta rabia porque me robaron el auto, no quiere decir que voy a empezar a golpear cosas, a insultar a medio mundo, a “jalarme los cabellos” con desesperación. Tengo derecho a estar enojado y puedo canalizar mi enojo en una forma en que no lastime nada, a nadie, ni a mí mismo, ésa es la clave.

Lo mismo pasa con el miedo, (pueden ver la reflexión  de enero 23 que titulé Asaltos), ya que empezamos por identificarlo, asumirlo, canalizarlo y analizarlo, en ese orden. Si se trata de un asalto, es lógico que tenga miedo y esto va a generar una serie de cambios en mi organismo, los que me conviene manejar. El problema es que, en ocasiones, tenemos miedos imaginarios, sentimos temor ante amenazas creadas por nuestra fantasía, nuestra imaginación, nuestras creencias, y ese miedo va a generar los mismos cambios bioquímicos en mi cuerpo que ante un asalto a mano armada.

Respecto a la tristeza, si hay una pérdida importante, es esperado sentir tristeza, y yo puedo reconocerla, aceptarla, expresarla, canalizarla y analizarla, lo más cercano posible a la muerte de la persona o de la relación. Llorar es sano, es una forma de lavar el alma. Lo insano es reprimir, negar, postergar el duelo.

Te recomiendo mi libro “Inteligencia Emocional en el divorcio”, en el que presento los temas de IE: neuroanatomía de las emociones, manejo emocional, comunicación, liderazgo, trabajo en equipo,  competencias de la IE, en forma modular y, por separado, cómo aplicarlos antes, durante o después del divorcio. Así, no importa si eres soltero, estás casada, eres jefe o empleado, podrás obtener información útil para tu desempeño en los roles laboral, familiar y social.

Si tu tristeza es porque se terminó una relación de pareja por muerte, divorcio, o ausencia, te recomiendo mi libro “Bienvenida a la sociedad de las mujeres solas”,  donde está cómo llevar a cabo el duelo tanatológico en la primera parte y cómo modificar o elaborar un Proyecto de vida personal y un Proyecto de Vida en pareja, en la segunda.

Vale la pena reflexionar:

  • ¿cómo vives tus emociones?
  • ¿las estás asumiendo o le echas la culpa a los demás por lo que sientes?
  • ¿llevas a cabo un manejo asertivo de tus emociones?
  • ¿eres congruente en tus emociones?
  • ¿tienes círculos abiertos en este sentido?
  • ¿hay alguna de las tres que reprimes?
  • ¿cómo las canalizas?
  • ¿las has analizado después de manejarlas?