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EXPLOSIÓN PEMEX 2013

En días pasados, hubo una explosión en el sótano de una torre de oficinas de la paraestatal Petróleos Mexicanos (PEMEX), ubicada en la ciudad de México, Distrito Federal, con elevado número de personas fallecidas y más de cien heridos, de los cuales permanecen hospitalizados alrededor de 17 personas.  No enfatizo los datos duros ya que todos los conocen, porque han sido repetidos hasta la saciedad en todos los medios de comunicación masiva.

Sobre lo que sí quiero hablar es sobre las emociones que el evento generó en nosotros los capitalinos, y, en general en la mayoría de los mexicanos. La emoción primaria fue miedo.

No estamos acostumbrados a percances similares. A que tiemble muchas veces, todos los días, ya nos hemos ido acostumbrando, por ejemplo, el otro día sentí una sacudida brusca, seguida de un mareo momentáneo, y le pregunté a mi asistente si estaba temblando, a lo que contestó que sí, que ella había sentido lo mismo. Prendimos la radio, no dijeron nada de una alarma sísmica, por lo que seguimos trabajando. Diariamente tiembla alrededor de diez veces sin llegar a moviientos fuertes.

En esta ocasión, cuando escuchamos la noticia, lo primero que nos vino a la cabeza fue la palabra terrorismo (narco-terrorismo o terrorismo político). Ya sé que hay países, como España que padeció el ataque de ETA cientos de veces, para los que las explosiones pueden ser algo esperado, aquí no hemos sufrido esa tensión. Se trataba de un edificio emblemático de la economía mexicana (PEMEX), por lo que el recuerdo de las Torres Gemelas de Nueva York acudió momentáneamente a nuestra memoria.

Después del miedo, vino una sensación de indefensión, de desconcierto, de vacío, de inestabilidad, de incredulidad, mucho antes que el dolor emocional. Esto nos pasó a todos los que no estuvimos en el lugar de la explosión.

Para los que la vivieron en carne propia, podemos imaginar una descarga de adrenalina mil veces más fuerte generada por el miedo y el instinto de conservación. Los sentimientos de desconcierto, vacío, inestabilidad, incredulidad, asombro, indefensión, vulnerabilidad, precedieron al dolor físico por las heridas recibidas o a la preocupación por los compañeros o las pertenencia personales.

El calvario de quienes no encontraban a sus familiares entre los muertos o heridos. La esperanza de los que querían seguir buscando entre los escombros, aun cuando los encargados decían que ya no había víctimas ahí, mientras rememoraban a los recién nacidos que sobrevivieron sepultados más de una semana en las ruinas del Hospital General del IMSS, que se derrumbó en el temblor de 1985, sólo puede comprenderlo quien ha vivido una angustia paralela.

Pasados los días dijeron que había sido una explosión de gas, lo cual es inquietante, aunque menos que la palabra terrorismo. Hablamos de descuido, de negligencia…¿y de qué más? Los que no formamos parte de ese entorno, estamos más tranquilos, no así los que laboran en ese edificio o en los edificios contiguos de la misma empresa, ellos traen el miedo circulando en la sangre.

Es conveniente que busquen ayuda profesional, que puede ser psiquiátrica, psicológica o tanatológica, y que pongan especial cuidado en no caer en manos de charlatanes. Nosotros les enviamos un abrazo solidario con un pensamiento firme, lleno de energía positiva, de que van a encontrar la luz en su camino.

Todos podemos reflexionar, una vez más, que la Muerte, nuestra compañera día y noche desde que nacimos, puede estar a la vuelta de la esquina, y por ello, poner en orden nuestras vidas, no sólo papeles o documentos, si no cerrar círculos emocionales, priorizar lo relevante, lo trascendente, lo valioso, sobre lo material y efímero.

Renovemos la fe en nosotros mismos y sigamos nuestro camino eliminando basura emocional y viviendo en el Amor.

TEMBLOR EN MÉXICO

Una vez más el Servicio Meteorológico Nacional informó que tuvimos un temblor en varios estados del sur de la República Mexicana y que se sintió en el Distrito Federal. El twitter que envió fue el siguiente:

SISMO Magnitud 7.3 Loc. 68 km al SUROESTE de CD HIDALGO, CHIS 07/11/12 10:35:51 Lat 14.08 Lon -92.32 Pf 16
Si ustedes desean conectarse con ellos para que les lleguen los mensajes, la dirección es @SismologicoMX.

La última información que tengo emitida por ellos es que, hasta las 8:54 de hoy 8 de noviembre, se han detectado 97 réplicas del sismo de ayer Mag. 7.3, de las cuales 38 son relevantes, en un rango de 3.7 a 5.5 grados.

En todas las emisoras de radio reconocieron que la ciudadanía mostró una conducta ejemplar según el protocolo de evacuación a seguir, en igual forma que las autoridades gubernamentales, quienes informaron que el sismo arrojó un saldo blanco, es decir que no hubo desgracias personales o materiales.

Yo iba saliendo del edificio donde vivo y, cuando me preguntó el portero si lo había sentido, contesté ¿cuándo tembló? Es un edificio antiguo, construido con materiales sólidos y casi no se sienten los temblores.

Vale la pena recordar, si ya hemos aprendido la ruta de evacuación, etc., algunas medidas que he recomendado:

• Sacar duplicados de todos los papeles importantes (escrituras, actas de nacimientos, títulos de propiedad, documentos oficiales de todo tipo, tarjetas de crédito y de débito, credencial del IFE y del INAPAM, etc.) y tener una copia en otra dirección.
• Tener un kit de emergencias a la mano.
• Tener la bolsa y las llaves a la mano para salir a toda prisa.
• Guardar algunos alimentos no perecederos de reserva.

Ustedes pueden decidir qué objetos o documentos de fácil transportación pueden llevar consigo a la hora de salir a toda prisa de su vivienda o lugar donde laboran.

Ahora bien, desde el punto de vista tanatológico, vale la pena recordar que la muerte muchas veces no avisa, se presenta de improviso, por lo que tener nuestros asuntos al día tiene una prioridad muy elevada.

Por ejemplo:

• Hacer un testamento y estipular claramente qué bienes y cuánto dinero son para quién.

Cerrar nuestros círculos emocionales abiertos, lo que quiere decir en esencia, manejar nuestras emociones displacenteras y procesar los sentimientos negativos del pasado, hasta llegar a perdonar a los demás y a nosotros mismos.

Vivir cada día como si fuera el último de nuestra existencia, sin dejar para mañana ese abrazo, esa frase de amor, ese reconocimiento, que les queremos dar a nuestros seres queridos. Puede ser que el mañana nunca llegue.