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¿ MALA VIBRA ?

Así le dicen por aquí a la energía negativa que algunas personas emanan a raudales, en ocasiones, sin estar conscientes de ello.

Sin entrar en terrenos esotéricos, sino en una realidad científica, creemos que nuestro cuerpo funciona mediante electricidad, una muestra de ello son los estudios de EEG (electro encefalograma), ECG (electro cardiograma), etc. También sabemos que hay energía positiva y energía negativa y que, emanamos unas vibraciones en función de la que sea mayor en nuestro interior.

Partiendo de esta premisa, hay algunos rituales que se manejan para captar la energía negativa de las personas y/o los lugares.  Desde hace muchos años yo practico uno: poner en lugares estratégicos manzanas frescas, seleccionadas con cuidado para que no estén golpeadas y que mantengan su rabo.   Dicen que la manzana es un desodorante natural además.

He podido comprobar muchas veces cómo una manzana fresca y sana, colocada frente al lugar donde se ubica una persona, se pudre de un día para otro sin explicación alguna. Por otro lado, tengo una frente al lugar en que trabajo que tiene ya 5 meses sin echarse a perder. Se deshidrata poco a poco, en forma natural y se arruga.

En una ocasión vino a visitarme una joven que traía una carga negativa muy fuerte por rencores y odio acumulados durante años en su interior. A las pocas horas que se marchó, la manzana se pudrió. La reemplacé durante 2 semanas hasta que ya no se deterioró la nueva.

Hace unos días volvió a suceder: hay seis manzanas en la mesa donde nos sentamos a tomar café y, la que estaba frente a la persona que me visitó, se pudrió al poco rato que se marchó.  Todas las otras siguen perfectas. Esto es, para mí, una señal de que tiene una gran energía negativa en su interior (rencor, resentimiento, miedo, fobias, odios, envidia, celos, tristeza acumulada por duelos no cerrados del pasado).    Decir a la persona lo que pasó con la manzana, puede ser muy agresivo si no existe la posibilidad de brindar apoyo de inmediato.

Tengo un aparato que mide la energía positiva y negativa de personas y lugares de una forma observable, por lo que es difícil rechazar lo que salta a la vista.

Ustedes pueden creer en este ritual o no. Si ponen manzanas en su casa obtendrán un agradable aroma y, tal vez, eliminarán la energía negativa. ¿Qué pierden con probar?

Así quedó la pobre manzana mientras sus hermanas están todas rozagantes y bellas.

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Octubre 21 del 2014

Renovación 295

Cuando nos dan un diagnóstico que incluye la palabra cáncer, se sacude todo nuestro ser, “se nos mueve el tapete”, sentimos que el fin puede estar muy cerca, que hemos perdido la batalla, etcétera.

Ahí empezamos a buscar segundas y terceras opiniones, a disciplinarnos con tratamientos y medicamentos, a buscar medidas alternativas.

También podemos recuperar la fe en Dios y acercarnos a Él, o nos volvemos adictos a tal o cual Santo o angelito, esto es, intermediarios ante la máxima autoridad: Dios, el cual está para nosotros, en nosotros, siempre. Es cosa de encontrarlo. Tenemos derecho de picaporte. ¿Por qué recurrir a mediadores cuando tenemos abierta la comunicación directa con “el Patrón”? Se trata de una fe a medias, de un por si acaso.

¿Y qué pasa cuando el cáncer esta en nuestra alma? Ya sea que se llame envidia, celos, odio, rencor, resentimiento, avaricia, etcétera?

No nos damos cuenta de que ese sentimiento es un motor que nos “acelera” en cuanto escuchamos el nombre o la voz de la persona por quién lo sentimos, un mecanismo que se encarga de re-alimentar el malestar y lo hace perdurar en el tiempo.

Esos sentimientos negativos, que se entrelazan las más de las veces, nos “corroen el alma”, y nos llevan a un estado de indefensión ante las circunstancias adversas que se presentan en nuestro camino.

Son, además, devoradores de energía, lo que va a dar como resultado que se debilite el sistema inmunológico y “pesquemos” alguna enfermedad grave, o suframos un accidente mayor.

Conviene revisar nuestro equipaje emocional y ver si traemos el lastre de sentimientos negativos, y procesarlos antes de que sea demasiado tarde.

Una manera de hacerlo es:
* empezar por ver si no nos odiamos a nosotros mismos por no haber logrado esto o aquello.

* Checar si no decimos: “Odio trabajar en esto y ni modo, aquí estoy”. Hay estadísticas que comprueban que una gran parte de las personas que sufren infartos detestan lo que están haciendo para ganarse la vida. De aquí nace un rencor hacía el jefe, los compañeros que sí aman su labor, la familia que demanda más y más dinero, etcétera, y ya hemos dicho que el rencor puede favorecer la aparición del cáncer en el cuerpo físico.

* Liberarnos de todos sentimientos negativos.

* Vivir la vida con armonía y positivismo.

* Amarnos.

* Aceptarnos.

* Confiar en nosotros.

¡Podemos hacerlo! ¡Vamos a hacerlo!.

Agosto 15 del 2014

Renovación 228

Puede haber personas que no nos acepten, tengan envidia o celos de lo que somos, tenemos, o hemos logrado.

Eso no podemos evitarlo. Lo que si podemos es impedir que su animosidad nos afecte.

Si permitimos que lo que piensen o sientan los demás nos afecte es porque estamos dándoles el poder sobre nuestras vidas.

Yo soy responsable de lo que pienso, siento, y de la forma en que actúo. Los demás, lo son de sus pensamientos, sentimientos y actos.

Mantener una distancia sana y practicar la asertividad cuando sea necesario hablar con ellos, evitará que el ambiente se enrarezca con su presencia.

Asumir nuestra responsabilidad en lo que sentimos y pensamos, y modificar lo que sea necesario para poder actuar en una forma asertiva y congruente, es indispensable para nuestra salud mental.

Incrementar nuestra autoestima reconociendo nuestros logros, nuestro esfuerzo, todo lo positivo que hay en nuestra vida, va a fortalecernos.

Aplicar la Inteligencia emocional en un ejercicio de empatía puede ayudarnos a comprender por qué somos el blanco de los celos o envidia de esa persona.

Finalmente, vamos a conectarnos con nuestra fuente de Poder interno: Dios, Poder Superior, Energía Universal, o como la llamemos, y vamos a enviarle a la persona afectada un pensamiento positivo o una oración, por ejemplo, al hablar con Dios podemos decir:
“Llena su corazón de paz”.

“Que la luz del entendimiento llegue a su mente”.

“Ayudala a que deje de sufrir”.

“Que encuentre el camino del amor y la armonía”.

El DAR nos conecta con las fuerzas positivas del universo y nos beneficiará en todos los planos.

Enero 12 del 2014

Es posible que en ocasiones sintamos que no podemos salir de una situación difícil en la que estamos sumergidos. Utilizo este verbo porque cuando esto sucede decimos que “estamos con el agua al cuello”.

Si la situación es económica, puede ser resuelta de una manera u otra. Será necesario ampliar nuestros horizontes de búsqueda de ingresos mediante otros ángulos, otras posibilidades, para lo cual conviene mantener “la cabeza fría”, o sea, eliminar la ansiedad para poder pensar con claridad.

Si la situación es un conflicto emocional, se requiere aplicar la Inteligencia emocional y, con toda honestidad, identificar y manejar las emociones displacenteras auténticas (ira, miedo y tristeza) que estamos sintiendo, y procesar los sentimientos que nos tienen paralizados, angustiados, aterrados, como pueden ser la culpa, vergüenza, rencor, envidia, celos, etc.

Las emociones no se reprimen porque si lo hacemos vamos a pagar un alto precio en nuestra salud. Podemos controlarlas momentáneamente si es necesario para canalizarlas y analizar su origen en cuanto sea posible.

Conviene manejar una emoción displacentera a la vez hasta cerrar el círculo emocional y darnos la autoprotección necesaria durante el proceso.

El primer paso es identificar emociones y sentimientos, aceptarlos y trabajarlos.

No hay otra salida. No se van a ir o a resolver con el tiempo.

Podemos hacerlo. Hoy es un buen día para poner en marcha está “limpieza emocional.

EL HIJO PRÓDIGO

Acabo de terminar una labor de apoyo tanatológico y pensé compartirla con ustedes, empezando con una versión de la parábola de “El hijo pródigo”, (www.laverdadcatólica.org) que se encuentra  asentada en el Nuevo Testamento, en el evangelio según San Lucas, Capítulo 15, versículos del 11 al 33, que reproduzco para que la lean

Un hombre tenía dos hijos. El menor dijo a su padre: ¨Padre, dame la parte de la herencia que me corresponde.¨ Y el padre les repartió la herencia. A los pocos días el hijo menor reunió todo lo suyo, se fue a un país lejano y allí gastó toda su fortuna llevando una mala vida.

Cuando se lo había gastado todo, sobrevino una gran hambre en aquella comarca y comenzó a padecer necesidad. Se fue a servir a casa de un hombre del país, que le mandó a sus tierras a cuidar cerdos. Gustosamente hubiera llenado su estómago con las algarrobas que comían los cerdos pero nadie se las daba.
Entonces, reflexionando, dijo: ¨¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan de sobra, mientras que yo aquí me muero de hambre! Me pondré en camino, volveré a casa de mi padre y le diré:¨ Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no merezco llamarme hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros.¨ Se puso en camino y fue a casa de su padre.
Cuando aún estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió. Fue corriendo, se echó al cuello de su hijo y lo cubrió de besos. El hijo comenzó a decir: ¨ Padre, he pecado contra el cielo y contra tí. Ya no merezco llamarme hijo tuyo.¨ Pero el padre dijo a sus criados: ¨Traed enseguida el mejor vestido y ponédselo; ponedle también un anillo en la mano y sandalias en los pies. Tomad el ternero cebado, matadlo y celebremos un banquete de fiesta, porque este hijo mío había muerto y ha vuelto a la vida, se había perdido y ha sido encontrado.¨ Y se pusieron todos a festejarlo.

El hijo mayor estaba en el campo y, al volver y acercarse a la casa, oyó la música y los bailes. Llamó a uno de los criados y le preguntó qué significaba aquello. . Y éste le contestó: ¨Ha vuelto tu hermano y tu padre ha matado el ternero cebado porque lo ha recobrado sano.¨El se enfadó y no quiso entrar y su padre salió y se puso a convencerlo. Él contestó a su padre: Hace ya muchos años que te sirvo sin desobedecer jamás tus órdenes, y nunca me diste ni un cabrito para celebrar una fiesta con mis amigos. Pero llega este hijo tuyo, que se ha gastado tu patrimonio con prostitutas, y tú le matas el ternero cebado.¨El padre le respondió: ¨Hijo, tu estás siempre conmigo y todo lo mío es tuyo. Pero tenemos que alegrarnos y hacer fiesta porque este hermano tuyo estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido encontrado.¨

El análisis teológico de este relato puede ser complejo, y no es mi terreno. Lo tomo como referencia para hacer ver que los padres son capaces de vivir un amor incondicional, en el que el perdón, cuando ha habido faltas, arrepentimiento y aprendizaje, lo otorgan sin condiciones, con alegría.

Hay una familia cuya madre viuda tiene muchos años y ha visto mermadas sus fuerzas y sus ganas de vivir. Esto último es lo más peligroso en una persona mayor, cuando no encuentran sentido a su vida, porque empiezan a “dejarse morir” poco a poco.

Una cosa es vivir a plenitud la vida hasta el momento de decir adiós a los seres amados, consciente de mi muerte, satisfecho con lo que he hecho y dejado de hacer, tranquilo por haber transmitido el testigo, orgulloso por haber trascendido, por haber cumplido mi Misión en este mundo y otra, muy distinta, es dejarse morir en la desesperanza.

Al investigar la situación familiar de la señora, encontré que hay un hijo que está distanciado de ella y de sus hermanos. ¿Por qué? Por cosas que suceden todos los días, en cualquier familia, en un momento dado, comentarios negativos dichos en un momento de arrebato emocional, que unos y otros han hecho crecer al contaminar los hechos con sus sentimientos negativos (celos, envidia, resentimiento). En este caso no lo hay, en otros puede haber un trasfondo de interés económico, lo cual agrava la situación.

Los hijos de la señora organizaron una reunión con todos ellos, los nietos y la familia extendida, amistades, conocidos. Fue un evento muy agradable en el que todos la pasaron bien. Por momentos, la señora se mostraba ensimismada, ¿triste?, distante. En cuanto alguien le hablaba, era otra vez toda sonrisas y jovialidad.

Cuando todos los invitados se fueron, el hijo mayor le preguntó cómo se sentía y qué le había parecido la reunión, a lo que ella respondió:
– “Hijito, todo estuvo muy bien, muchas gracias, se los agradezco de corazón, pero me duele mucho que tu hermano menor no haya estado aquí, que siga enojado con nosotros. No me quiero morir teniéndolo lejos”.
– Mamá, estuvimos aquí todos los que te queremos y tú estás triste por uno de tus hijos que no quiere saber nada de nosotros. Somos muchos y él es uno nada más. ¿No puedes olvidarlo?
– No, hijito, en mi corazón ocupa el mismo lugar que todos y sólo estaré feliz cuando los vea unidos en un abrazo, y hayan perdonado todo lo que los hizo sentirse ofendidos.

Ante esta situación hablé con el hijo “enojado” y analizamos que eran tonterías lo que lo había distanciado de la familia. Le expliqué que su mamá estaba en la recta final. Y que era el momento de dejar atrás falsos orgullos y resentimientos para, en vida, pedir perdón y perdonar.

Así lo hizo. Fue con su mamá y tuvieron un encuentro muy emotivo, en el que él le pidió perdón por haberse alejado, y ella le dijo que no había nada que perdonar, que ella lo comprendía y que quería que él la perdonase a ella por todo lo que había hecho, o dejado de hacer, en la vida que lo había dañado o le había causado sufrimiento. Lloraron, se abrazaron y recordaron viejos tiempos.

Vino después el encuentro con los hermanos, que fue un poco más tenso, más diplomático, en el que limaron asperezas y “fumaron la pipa de la paz”.

La madre tuvo una mejoría impresionante como resultado de este reencuentro familiar. Uno de los hijos se dedicó a tomar nota de todos los recuerdos que cada uno tenía de la infancia, a juntar las fotografías y videos, y elaboró un “Memory Book” digital, con la historia de la familia, como un legado para los nietos y las nuevas generaciones, lo que causó una gran alegría a la señora.

Ayer, rodeada de los suyos, con una sonrisa en el rostro, en paz consigo misma, con Dios y con todos, murió la señora en su cama, sin estertores, sin dolor.

Es importante que todos los hijos que estén alejados de sus padres, por una u otra razón, regresen a los brazos de quienes les dieron la vida y los perdonen, ya que ellos hicieron lo que pudieron porque eran producto de su historia personal. Así mismo, conviene que asuman que ellos también tienen cosas por las que pedir perdón, y lo hagan.

No esperen a ir a llorar al cementerio, a lamentar después lo que dejaron de hacer hoy. Sus padres están un rato en este mundo, construyan un puente de amor y de perdón y gocen el tenerlos con ustedes.