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FELIZ AÑO 2018

¡Último día del año 2017!

Se cierra un ciclo e inicia otro, 2018, cuyos números suman once .  El número 11, o doble 1, tiene duplicidad de rasgos y de personalidad del uno y si lo reducimos como se hace en la numerología, obtenemos el 2 (1+1). De esta duplicidad se consigue con el número uno la energía masculina de Zeus, y la energía femenina de Hera, con el número 2.  El uno representa la creatividad y el dos, la receptividad. Esta combinación supera a todos los demás números y combinaciones. Por ahí empezamos bien.

Nada más que antes de empezar, es necesario terminar. ¿Cómo? En esta ocasión no voy a hacer  mi balance anual porque está al día, no voy a hacer promesas utópicas que incumplo al tercer día, voy a dar gracias por todo lo que soy, tengo y hago.

Démosle las gracias a Dios (a tu entidad superior, a la Vida, al Universo, a la Energía cósmica), por todas las cosas positivas que hemos logrado, disfrutado, vivido.

  • Gracias por estar viva, por gozar de mis cinco sentidos (algunos un poco mermados), por estar sana y tener un cuerpo completo y en servicio.
  • Gracias por el infinito privilegio de tener una mente capaz de razonar, pensar, discernir, crear, intuir, imaginar, organizar, administrar. Por contar con un cerebro que funciona a las mil maravillas, al que cuido, alimento y ejercito todos los días.
  • Gracias por ser parte de una familia de triunfadores, todos sanos y realizados, por poder ver a mis hijos y nietos otro año más crecer, avanzar y aprender de ellos.
  • Gracias por la lección de vida de mis ancestros ya fallecidos, a través de la cual recibí unos valores morales eternos y universales para vivir con ellos.
  • Gracias a los hermanos, sobrinos, primos, que continuamos aquí y que me alientan cuando flaquean mis fuerzas.
  • Gracias a los amigos que, sin importar los cambios de hoja en el calendario, siempre están ahí y me apoyan, comparten su experiencia y enriquecen mi vida con la suya.
  • Gracias por tener un techo y un hogar, alimentos y todo lo necesario para vivir a plenitud cada día.
  • Gracias por 365 amaneceres llenos de esperanza e ilusión.
  • Gracias por poder ayudar a otros con un mensaje de aliento y apoyo.
  • Gracias por darme la capacidad de expresarme, de compartir lo que pienso, siento y hago, con los demás.
  • Gracias por la libertad de elegir mi destino y la forma de vivir mi vida.
  • Gracias por tener la capacidad de aprender algo nuevo cada día.
  • Gracias por la Fe, la Esperanza, la entereza y el compromiso que me acompañaron en los momentos críticos en que la muerte hizo su aparición y se llevó a algunos de mis seres queridos, e intentó llevarse a uno de mis hijos.
  • Gracias por haber tenido el privilegio de estar enamorada “hasta las cachas”, y de vivir una temporada en una nube rosada estimulante y acogedora, donde todo era soñar y vivir emociones placenteras.
  • Gracias porque el amor ha rodeado mi vida todo el tiempo, a través de mis padres, hermanos, familia, hijos, amigos, maestros, compañeros, alumnos, y desconocidos que me regalaron una sonrisa de aliento en alguna ocasión.
  • Gracias por las experiencias dolorosas porque ellas me permitieron valorar más lo que SÍ tengo y lo afortunada que soy.

¡Qué haya paz en su corazón y luz en su mente!

diciembre 16 del 2014

Renovación 351

Vamos a reafirmar si ya hemos aprendido a dar y a recibir.

Podemos dar nuestro tiempo, cariño, amor, esfuerzo, dinero, apoyo, energía, en la medida en que nos sintamos satisfechos y los demás, también, porque lo hacemos sin que exista ningún interés ulterior de control, búsqueda de reconocimiento, agradecimiento, o necesidad de crear o mantener lazos de codependencia.

El dar y recibir es parte de una dinámica de flujo constante. Es sano y gratificante per se. No damos por obligación, culpa, lástima o vergüenza, damos sanamente porque nos nace hacerlo.

También es importante saber recibir sin sentir culpa, vergüenza o minusvalía. Saber que merecemos apoyo, cariño y bienestar sin tener que pagar penitencia por ello.

Recordemos que “cada vez que hago algo por alguien que puede hacerlo por sí mismo, le estoy impidiendo crecer”. Esto puede variar desde llevar el auto de los hijos al taller mientras ellos pasean, pagar sus cuentas aunque tengan 30 años, despertarlos por la mañana varias veces para que vayan a trabajar, etcétera, hasta darles una extensión de nuestra tarjeta de crédito, para así enterarnos de lo que están gastando, a pesar de que tienen un empleo fijo desde 10 años atrás. Cuando son pequeños, significa ayudarlos a vestirse cuando ya tienen 6 años y podrían hacerlo por sí mismos, partirles la carne, recoger sus juguetes, etc. Todo eso no es cariño, ni ayuda, es control y codependencia.

Mantener un flujo sano en el dar y recibir facilitará relaciones sanas con quienes nos rodean.

Julio 8 del 2014

Renovación 190

Nos cuesta trabajo dar a ciertas personas cercanas tolerancia, amor, paciencia, comprensión, cuando a otras, tal vez ajenas a nosotros o desconocidas, podemos tenderles la mano y apoyarlos.

Esto puede ser porque nos gusta sentirnos magnánimos con quienes no nos conocen, o con quienes más necesitan, para recibir su reconocimiento y agradecimiento.

En cambio, con las personas más inmediatas a nuestro entorno, los que saben de nuestras carencias y limitaciones, sentimos miedo de no ser valorados.

También puede ser que tengamos miedo a la competencia, a no ser considerados “salvadores”, generosos, los mejores, por nuestros seres queridos o conocidos.

El acto de dar a los demás amor incondicional, tolerancia paciencia, comprensión, es consecuencia directa de la forma en que nosotros nos amamos a nosotros mismos, y practicamos la paciencia, tolerancia, comprensión, con nosotros antes que nada.

“NADIE PUEDE DAR LO QUE NO TIENE”

Vamos a empezar por aceptarnos y amarnos, a pesar de nuestros defectos y carencias, a reconocer estos últimos y trabajar para aminorarlos o erradicarlos.

Demos a los nuestros cariño y apoyo sin esperar nada a cambio.

Entremos en el flujo de la energía positiva que genera el amor y el estar conectados con la totalidad.

Abril 24 del 2014

Renovación 115

Dar para recibir es una premisa positiva, si aceptamos que vamos a dar lo mejor de nosotros mismos a quienes nos rodean, sin esperar que ellos nos correspondan en la misma medida y características, y que recibiremos, tal vez de otras personas o en otro momento, lo que necesitemos.

Por ejemplo: si le damos afecto o cariño a alguien y esperamos que esa persona nos de afecto o cariño de la misma calidad y en la misma cantidad, podemos llevarnos una desilusión.

Si yo te quiero y te lo demuestro con atención y cariño y resulta que tú no me correspondes de la misma manera, puede ser porque tú no sabes dar atención y cariño porque no tuviste una familia de origen amorosa y no tienes ese patrón de conducta, o porque estás muy estresado y toda tu atención está enfocada en un determinado asunto.

En ese caso, reclamar, reprochar, lloriquear, implorar, insultar, agredir, no sirve de nada y los dos vamos a terminar sintiéndonos mal.

Si nos nace ser cariñosos con los demás, es conveniente reconocer que no tenemos derecho a imponer nuestro cariño a nadie. Si la otra persona está tensa y su mente está a mil kilómetros de distancia, puede ser que lo último que quiera es tener a alguien abrazándolo.

Si le hablamos para compartir algo y nos dice que no le interesa, no hay razón alguna para seguir en su espacio, lo cual puede ser tomado como una provocación o un reto.

Tal vez convenga pensar un poco en los demás, en lo que están viviendo y si están pasando por un proceso personal de adaptación, para saber cuándo entablamos comunicación con ellos.

El respeto es la base de todas las relaciones humanas positivas. Quizás una manera de demostrar atención y cariño sea respetar el espacio y el tiempo del otro, sin imponernos ni esperar que se comporten como nosotros queremos o esperamos que lo hagan.

FEBRERO 14 DEL 2014 AMOR Y AMISTAD

Renovación 45

Hoy se celebra el día del Amor y la Amistad.

En lugar de caer en el consumismo y regalar flores y chocolates, o pelear por un lugar en un atiborrado restaurante donde te van a servir de prisa y al ahí se va, podemos dar muchas otras cosas:

AMOR INCONDICIONAL
AMISTAD
AFECTO
CARIÑO
COMPRENSIÓN
APOYO
ALEGRÍA
SOLIDARIDAD
ABRAZOS
SONRISAS
AMABILIDAD
TOLERANCIA
PACIENCIA
TERNURA
EMPATÍA
INTERESARNOS DE CORAZÓN POR ALGUIEN
ATENCIÓN
DELICADEZA
BIENESTAR
DISCULPAS
UN POEMA
COMPAÑÍA
COMPAÑERISMO
CREATIVIDAD
IMAGINACIÓN
SUEÑOS
UNA CANCIÓN
ALIENTO
SEGURIDAD
…Y MUCHAS COSAS MÁS QUE PERDURAN EN LA MENTE Y EN EL CORAZÓN, SIN TENER QUE GASTAR DINERO.