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¿eutanasia o suicidio asistido?

En el periódico El País, firmado por Esther Sánchez, se publicó hoy un artículo titulado: “Madrid aprueba por unanimidad su ley de muerte digna”, la que garantiza el derecho de los enfermos terminales a morir con dignidad, y  se refiere a que el enfermo puede rechazar tratamientos, la sedación paliativa o las medidas de soporte vital, después de haber recibido la información clínica adecuada.

Algo parecido se maneja en USA y otros países, y se conoce como “CPR” (cardiopulmonar resuscitation), documento que puede firmarse con anterioridad y ser incluido en el expediente de la persona, por si se presenta el caso de que no esté consciente en un momento de crisis.

Por tanto, la ley mencionada es una tibia respuesta a una necesidad evidente: el derecho de una persona a decidir cómo quiere morir. El partido político español Ciudadanos presento el pasado diciembre una propuesta para regular la muerte digna, y Podemos pidió en enero que se legalizara la eutanasia.

En una forma coloquial la eutanasia abarca las acciones realizadas por terceras personas, a petición expresa de un enfermo que padece una enfermedad terminal con un dolor sin límite y muy baja calidad de vida, para que muera de forma indolora y rápida. Algunos países que aprueban esta práctica son: Holanda (2001), Bélgica, Suiza y Luxemburgo. En América Latina sólo Colombia la práctica.

El suicidio asistido es algo muy distinto, ya que aquí es el enfermo el que efectúa la acción de terminar con su vida, mientras recibe asistencia médica para el procedimiento. Está legalizado en Holanda y Luxemburgo, y en algunos estados de EEUU como: Óregon (1994), Washington, Montana, Vermont.

Sólo quien ha sufrido en carne propia ver deteriorarse a un ser querido al padecer una enfermedad terminal que ha acabado con su calidad de vida, y que lo sume en dolores sin límite, puede entender la necesidad o no de estas leyes.  Nosotros, desde la barrera, abrimos la puerta al debate. ¿Usted qué opina?

Consultar:

www.elpais.com

http://www.latercera.com/noticia/conoce-las-leyes-sobre-la-eutanasia-en-distintos-paises-del-mundo/

https://sites.google.com/site/sobreeutanasias/paises-que-aprueban-la-eutanasia

www.lavoz.com.ar/…/cinco-paises-permiten-la-eutanasia-y-varios-mas-autorizan-el-bi..

www.bbc.co.uk/news/world-34445715

https://www.theguardian.com/ Society/ Assisted dying

www.newhealthguide.org/Where-Is-Euthanasia-Legal.html

http://www.linternaute.com  L’euthanasie en débat › Lois françaises

www.touteleurope.eu/actualite/l-euthanasie-en-europe.html

www.lemonde.fr/…/suicide-assiste-une-loi-n-est-pas-necessaire_4.

http://www.20minutes.fr/france/220658-20080320-euthanasie-active-passive-suicide-assisteles-mots-debat

 

 

 

 

 

 

 

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DÍA DE LAS MADRES

Hoy es 10 de mayo y, en México, se celebra el día de las Madres, por lo que mando un saludo a todas las que festejan esta fecha.

En otros países del mundo, el homenaje a las madres no se celebra el día 10 de mayo, sino el segundo domingo de mayo, y, al buscar quién había fijado esa fecha, encontré un artículo en: http://www.renuevodeplenitud.com/dia-de-las-madres-cumple-100-anos-en-estados-unidos.html , que menciona que fue el Presidente Woodrow Wilson, quien aprobó una resolución en 1914 para que se convirtiese en una celebración nacional.

Mencionan en la publicación que Anna Jarvis, que no se casó ni tuvo hijos, fue quien concibió la idea de instituir este día hace 100 años, para honrar a su madre. Ella organizó el primer servicio religioso oficial por el día de la madre, y pensó que las madres debían recibir un clavel blanco, como símbolo de la pureza del amor de una madre. En la actualidad, la Iglesia Episcopal Metodista Andrews es el templo oficial dedicado a las madres en el mundo, en el cual se dará un clavel blanco a todas las madres que acudan el próximo domingo.

En www.forumlibertas.com  encontré estos datos extraídos del Centro para el Control y Prevención de enfermedades de Estados Unidos, que muestran que cera del 40% de madres en ese país son solteras.

En la página web www.cronica.com.mx  encontré un artículo que dice que en México, según un estudio de la Cámara de Diputados, existen 4.5 millones de madres solteras, separadas o viudas, quienes sufren discriminación, por ejemplo, al solicitar servicios médicos, de vivienda y seguridad social. Cifras de la CONAPO marcan que sólo 880 mil mujeres se consideran madres solteras, de las cuales, el 90% tienen hijos menores de 18 años. Mencionan que el 60% de las madres crían un hijo solas, mientras que el promedio nacional de madres con hijos en el hogar es de 35.4%.

También mencionan que las madres solas por separación o divorcio suman 1.7 millones y que, seis de cada 10 han asumido la jefatura de su hogar, aunque el 27.6% de ellas vive con sus padres. Las madres solteras son en su mayoría menores de 30 años, las mujeres separadas y divorciadas concentran el mayor porcentaje entre los 30 y 49 años, mientras que entre las viudas predominan las mayores de 50 años.

Números, cifras, datos, que no reflejan la dura labor que llevan a cabo esos millones de madres que no cuentan con el apoyo de un compañero para criar a sus hijos y que, trabajan en ocasiones doble jornada, una en la oficina, fábrica, almacén, institución, fuera de casa y otra en el hogar. Pensando en ellas (soleras, viudas, divorciadas, abandonadas) escribí el libro “Bienvenida a la sociedad de las mujeres solas”, editorial Trillas, para que puedan elaborar su duelo ante la pérdida o ausencia de su pareja y asuman el liderazgo de su familia con una mentalidad de triunfadoras.

Vaya mi reconocimiento para todas las madres del mundo y, en forma especial, para las mujeres solas que avanzan, se superan, y mejoran su calidad de vida cada día, para modelar a sus hijos cómo salir adelante en tiempos difíciles.

ESTUDIOS

Dentro de nuestra ruta para sentirnos mejor cada día, hemos tomado consciencia de cuán afortunados somos por tener todo lo que sí tenemos y hemos dado las gracias por ello:

  • Nuestro cuerpo
  • Una familia
  • Un techo
  • Haber vivido hasta hoy
  • Amigos

Paralelamente, hemos practicado algunas acciones para crecer internamente:

  • Regalar tres sonrisas
  • Encontrar un milagro de vida
  • Saludar a tres personas
  • Compartir algo
  • Mirar a tres personas

Vamos a continuar nuestro camino. Si tú no has puesto en práctica todo lo anterior, te invito a hacerlo espaciando las actividades al menos cada 24 horas. El dar las gracias puedes hacerlo cuando quieras, donde quieras, las veces que quieras, por una cosa a la vez, por todas las que llevamos, tú pones la pauta.

Hoy agradeceremos el haber podido estudiar ¿Qué? La primaria, secundaria, preparatoria, universidad, carrera técnica, oficio,  especializaciones, idiomas, etc., el universo puede ser muy amplio. Inclusive, yo he conocido a seres muy valiosos que apenas sabían leer y escribir, que habían estado en la universidad de la vida y aprobado con excelencia el aprendizaje que recibieron.

Agradece la oportunidad de salir de la ignorancia, el esfuerzo que hicieron tus padres o las personas que te criaron para que tú avanzaras en los estudios más allá de donde ellos habían llegado.

Revisa si has dejado pasar oportunidades de aprendizaje  y comprométete contigo mismo a aprovechar todas las que se te presenten en el futuro.  En mis cursos, he encontrado personas que me dicen: “Es que solo estudie hasta la primaria”, a lo que yo les pregunto: ¿Y ya se acabaron tus neuronas, tu capacidad de pensar y de aprender?  Puede ser que te vieras obligado a dejar tus estudios por trabajar para sostener y sacar adelante a tu  familia, y también es cierto que hay muchas opciones para que hoy, aquí y ahora, aprendas “algo” más de lo que ya sabes, algo que mejorará la calidad de tu vida, tu potencial laboral, tu nivel cultural.

Toma unos minutos para reflexionar, agradece por lo que si sabes y empieza a explorar lo que puedes aprender el día de mañana.

 

SALUDAR

Saludar significa dirigirse a otra persona al establecer contacto en forma verbal o corporal con ella, ya sea al llegar o salir de algún lugar, por vía escrita, telefónica  o cibernética, lo que implica que estamos conscientes de su presencia.

El saludo puede ser la llave para iniciar una conversación, un acercamiento y/o para abrir “murallas de protección” que muchas personas han formado para aislarse de los demás.

Recuerdo que, cuando iba yo a una Hospital psiquiátrico oficial para pacientes crónicos con el fin de llevar a cabo prácticas sobre su rehabilitación,  saludaba a todas y cada una de las internas. Los primeros días, la mayoría no me contestaba, me veían con desconfianza, a la defensiva y sólo unas cuantas susurraban un tibio: Buenos días. Yo seguí saludándolas con entusiasmo y me aprendí el nombre de la mayoría. Pasaron los meses y muchas de ellas cuando llegaba,  no solo me devolvían el saludo, me llamaban por mi nombre, me  daban la  mano o me abrazaban, sino que iniciaban una conversación sobre lo que había pasado desde mi visita anterior. Ya teníamos un puente de comunicación a partir de un saludo. Había una joven muy bonita, esquizofrénica, que no permitía que nadie la tocara.  Se quedaba  a  dos metros al principio, yo la saludaba y seguía con lo que estaba haciendo, nunca tomé la iniciativa de acercarme. Pasó el tiempo y ella fue acortando la distancia entre nosotras. Cuando quería que yo le  entregara algo, yo tenía que dejarlo en la mesa y retirarme para que ella lo tomara. Después de un tiempo, un  día vino y me tocó el brazo y se echó a correr, yo no hice ni dije nada. Poco a poco,  hizo contacto físico conmigo  sin salir huyendo, yo sólo le sonreía, tenía miedo de que si le decía algo, ella se pudiera sentir intimidada. Cuando me despedí  de las enfermas al final de mi estancia  ahí, ella vino y me abrazó ante el asombro de médicos y enfermeras porque nunca había tocado a nadie ni permitido que la tocaran.  Creo que el que yo respetara la distancia y condiciones que ella marcaba,  sin dejar de interesarme por ella,  fue la clave  para ese logro. Ahí reafirmé que la palabra respeto es clave en todas las relaciones humanas.   

Cuando saludo en forma auténtica e incondicional (no importa si me devuelven el saludo o no), estoy reconociendo a esa persona, o a ese grupo, y ello puede ayudarles a elevar su autoestima, además de crear un clima de cordialidad

En algunos casos, ese saludo va a aliviar la soledad en que se encuentran muchos habitantes en las macro-ciudades, y/o a mantener un vínculo que los aleje de una ideación suicida. Ha habido casos en que un indigente que acude a un albergue, o un enfermo que va a muchas consultas a un hospital, está buscando que alguien se dé cuenta de que existe, de que está ahí y ese es el hilo que lo mantiene con vida.

El saludo puede llegar a convertirse en una formalidad, en parte de un protocolo social que llevamos a cabo automáticamente, en forma rutinaria, sin tomar en cuenta a la otra persona.  Hay quienes, además de dar los buenos días, dicen ¿Cómo estás?, aunque no les interesa cómo se encuentra la persona a quien se están dirigiendo, y por lo general, la mayoría responde: Bien, gracias, también como una frase hueca de cajón. En una ocasión, me tocó presenciar en una oficina el siguiente dialogo:

–  Buenos días, ¿Cómo está?

–  Murió mi abuelo ayer.

– Qué bueno. Seguimos en contacto.

Yo me quede petrificada. La persona que saludó ni siquiera escuchó la respuesta a su saludo y siguió con la frase rutinaria. Esto pasa con mucha frecuencia. Para evitarlo podemos decir tan sólo buenos días y no interesarnos (supuestamente) por el estado de salud física, mental o emocional de la persona al preguntarle cómo está y, como receptores del  saludo, podemos utilizar nuestro radar emocional para distinguir quién nos saluda desde el corazón, y quien lo hace como un disco rayado y contestar en la misma frecuencia.

Para mejorar la calidad de nuestra vida, hoy vamos a regalar tres saludos a personas que no conocemos. Puede ser al entrar al elevador, al cruzarnos con alguien en la calle, a ese portero o vigilante que ignoramos siempre cuando entramos a una tienda, a un edificio. Se trata sólo de decir: “Buenos días” o “Buenas tardes”, no de entablar una conversación ni de sonreírles en forma obligada. Sólo dos palabras.  Ya me contarán cómo se sintieron.