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Octubre 18 del 2014

Renovación 292

Vamos tomarnos unos minutos para orar desde lo más profundo de nuestro ser. Orar es hablar con Dios, con nuestro Poder Superior, cualquiera que sea el nombre con el cual lo nombremos: Jehová, Buda, Alá, Energía Cósmica, Energía Universal, Totalidad, etc.

Tomemos precauciones para que no nos interrumpa el teléfono, y avisemos a los que conviven con nosotros que nos vamos a aislar unos minutos.

Acallemos el ruido de la mente, hagamos ejercicios de respiración y relajación en la posición que más nos agrade, sentados, acostados, en flor de loto, hasta que logremos estar en sintonía con nuestra respiración y ritmo cardíaco.

Cuando ya estemos relajados y concentrados, vamos a conectarnos desde lo más íntimo con ese Poder Superior, y vamos a vivir lo revitalizante que es recibir su energía. Es gratuita. Está ahí para nosotros a toda hora y lugar.

En cada inspiración sentimos cómo entra en nuestro organismo un hálito de amor, de aceptación, de confianza, una energía luminosa y fortificante. Dejemos que circule por nuestros pulmones, nuestra sangre, por todo nuestro organismo.

Con cada expiración dejemos que las toxinas dejadas en nosotros por sentimientos y pensamientos negativos salgan y desaparezcan.

Si creemos en la Energía Cósmica, visualicemos cómo nos conectamos con esa Energía desde cada uno de los átomos de nuestro cuerpo, y cómo entramos en armonía con un orden cósmico y universal que trae bienestar a nuestra vida, nuestro cuerpo, nuestra mente.

Al finalizar, agradezcamos el haber podido tener este contacto y sigamos nuestro camino con nuevos bríos, más tranquilos

Septiembre 4 del 2014

Renovación 248

Si sentimos que los problemas, o la situación que estamos viviendo, nos rebasan, es el momento de hacer un alto en el camino y entrar en contacto con nuestro Poder Superior.

A este Poder Superior llamémosle Dios, Jehová, Buda, Alá, Energía Cósmica, o de cualquier otra manera que nos sea cómodo.

No importa nuestra nacionalidad, raza o credo para poder creer en un Poder Superior.

Lo importante es aceptar que es una entidad:

• omnipotente (todo lo puede),

• omnipresente (está en todo momento y lugar),

• eterna (ha estado y estará siempre),

• infinita (no tiene principio ni fin).

Algunas creencias pretenden concebir a Dios a semejanza de nosotros los hombres y, por lo tanto, piensan que juzga, castiga, pone a prueba, lleva cuentas de todo lo “malo” que hacemos para ajustar cuentas al final y mandarnos a sufrir por una eternidad, o vivir re-encarnaciones que impliquen pagar lo malo que hicimos en esta vida.

Algunos preferimos pensar en un Dios-Amor que siempre está ahí para que encontremos consuelo, orientación, apoyo, iluminación, bondad, perdón, alegría, placer, bienestar, amor.

Dios es omnipresente, está en todo lugar, por lo tanto está dentro de nosotros, forma parte de nosotros y nosotros formamos parte de Él. Podemos comunicarnos con Él las 24 horas del día, en cualquier momento y lugar.

Para comunicarnos con el podemos recurrir a la oración, que es hablar con Dios libremente. Rezar es repetir oraciones o frases específicas.

En nuestro proceso de salir de la co-dependencia, es muy importante estar en contacto con la fuente de Energía interna en forma continua.

Seamos uno con la Energía total, con el Dios-Amor.