Archivo de etiquetas| basura emocional

Marzo 15 del 2014

Renovación 75

¿Cuántas veces nos dijeron en la infancia: “Tú no puedes, Eres un inútil, Eres torpe, Siempre te equivocas, todo lo complicas, Es muy difícil para ti”, y otras frases por el estilo que nos hacían sentirnos incapaces de lograr lo que queríamos y que valíamos menos que los demás.

“La gota que cae sin parar, termina por perforar la roca” dice un dicho popular y tiene razón. Esas frases, dichas por los seres que eran todo para nosotros, ante los que queríamos quedar bien y ganar su aprobación, terminaron por minar nuestra autoestima y adquirir una inseguridad ante cualquier tarea que enfrentemos.

Nuestros padres, o las personas que nos criaron, hicieron lo que pudieron porque ellos eran producto de su historia personal. Pueden haberse equivocado. Eso sucedió hace muchos años. Nos toca a nosotros actualizar el disco duro de nuestra computadora mental y eliminar todo aquello que no sirve o causa daño, e introducir lo que sea necesario para que las cosas funcionen bien.

Guardar rencor por lo negativo que nos hicieron, o lo que nos dejaron de dar no tiene sentido y es nocivo hasta para nuestra salud física. Es fácil culpar a los demás de lo que nos pasa y esa no es la solución, sólo prolonga el sufrimiento.

Vamos a asumir la responsabilidad de nuestra vida, a tirar por la borda toda la basura emocional que venimos cargando y a caminar con paso firme hacía nuestra realización como seres humanos.

“Puedo optar por tomar todo lo positivo del pasado, aprender de lo negativo y seguir adelante”

EXPLOSIÓN PEMEX 2013

En días pasados, hubo una explosión en el sótano de una torre de oficinas de la paraestatal Petróleos Mexicanos (PEMEX), ubicada en la ciudad de México, Distrito Federal, con elevado número de personas fallecidas y más de cien heridos, de los cuales permanecen hospitalizados alrededor de 17 personas.  No enfatizo los datos duros ya que todos los conocen, porque han sido repetidos hasta la saciedad en todos los medios de comunicación masiva.

Sobre lo que sí quiero hablar es sobre las emociones que el evento generó en nosotros los capitalinos, y, en general en la mayoría de los mexicanos. La emoción primaria fue miedo.

No estamos acostumbrados a percances similares. A que tiemble muchas veces, todos los días, ya nos hemos ido acostumbrando, por ejemplo, el otro día sentí una sacudida brusca, seguida de un mareo momentáneo, y le pregunté a mi asistente si estaba temblando, a lo que contestó que sí, que ella había sentido lo mismo. Prendimos la radio, no dijeron nada de una alarma sísmica, por lo que seguimos trabajando. Diariamente tiembla alrededor de diez veces sin llegar a moviientos fuertes.

En esta ocasión, cuando escuchamos la noticia, lo primero que nos vino a la cabeza fue la palabra terrorismo (narco-terrorismo o terrorismo político). Ya sé que hay países, como España que padeció el ataque de ETA cientos de veces, para los que las explosiones pueden ser algo esperado, aquí no hemos sufrido esa tensión. Se trataba de un edificio emblemático de la economía mexicana (PEMEX), por lo que el recuerdo de las Torres Gemelas de Nueva York acudió momentáneamente a nuestra memoria.

Después del miedo, vino una sensación de indefensión, de desconcierto, de vacío, de inestabilidad, de incredulidad, mucho antes que el dolor emocional. Esto nos pasó a todos los que no estuvimos en el lugar de la explosión.

Para los que la vivieron en carne propia, podemos imaginar una descarga de adrenalina mil veces más fuerte generada por el miedo y el instinto de conservación. Los sentimientos de desconcierto, vacío, inestabilidad, incredulidad, asombro, indefensión, vulnerabilidad, precedieron al dolor físico por las heridas recibidas o a la preocupación por los compañeros o las pertenencia personales.

El calvario de quienes no encontraban a sus familiares entre los muertos o heridos. La esperanza de los que querían seguir buscando entre los escombros, aun cuando los encargados decían que ya no había víctimas ahí, mientras rememoraban a los recién nacidos que sobrevivieron sepultados más de una semana en las ruinas del Hospital General del IMSS, que se derrumbó en el temblor de 1985, sólo puede comprenderlo quien ha vivido una angustia paralela.

Pasados los días dijeron que había sido una explosión de gas, lo cual es inquietante, aunque menos que la palabra terrorismo. Hablamos de descuido, de negligencia…¿y de qué más? Los que no formamos parte de ese entorno, estamos más tranquilos, no así los que laboran en ese edificio o en los edificios contiguos de la misma empresa, ellos traen el miedo circulando en la sangre.

Es conveniente que busquen ayuda profesional, que puede ser psiquiátrica, psicológica o tanatológica, y que pongan especial cuidado en no caer en manos de charlatanes. Nosotros les enviamos un abrazo solidario con un pensamiento firme, lleno de energía positiva, de que van a encontrar la luz en su camino.

Todos podemos reflexionar, una vez más, que la Muerte, nuestra compañera día y noche desde que nacimos, puede estar a la vuelta de la esquina, y por ello, poner en orden nuestras vidas, no sólo papeles o documentos, si no cerrar círculos emocionales, priorizar lo relevante, lo trascendente, lo valioso, sobre lo material y efímero.

Renovemos la fe en nosotros mismos y sigamos nuestro camino eliminando basura emocional y viviendo en el Amor.