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Diciembre 27 del 2014

Renovación 362

Es válido pedir ayuda si nos sentimos débiles, cansados, o no sabemos qué hacer, y es importante saber a quién recurrir.

Puede haber personas que nosotros esperamos que nos ayuden porque nos une algún lazo familiar o de amistad, y ellos no pueden, no saben, o no quieren ayudarnos. Aceptemos esa situación como una realidad y encontremos el apoyo o la ayuda en otro lado, con otras personas.

Si nosotros hemos sembrado, lo más probable es que podamos cosechar algo del apoyo que hemos brindado en el pasado, sin olvidar que existe la posibilidad de que alguien sea ingrato en ese sentido.

La ayuda llega a veces de las personas que menos imaginamos, de alguien a quien no hemos apoyado antes, alguien generoso y noble que tiene para dar y dar.

Por eso es conveniente que nos rodeemos de personas sanas que puedan dar y recibir amor sin problemas.

Vamos a aceptar la ayuda con gratitud y, cuando sea nuestro turno de dar, vamos a dar apoyo y aliento con alegría y prontitud.

Mayo 21 del 2014

Renovación 142

No estamos solos.

Tal vez nos hemos sentido, o hemos estado aislados, y eso nos ha dado una sensación de desamparo.

No estamos solos: nuestro Poder Superior está siempre con nosotros.

Podemos recurrir a nuestros compañeros en el Grupo de apoyo, y a muchas personas que están a nuestro alrededor para recibir orientación, aliento, soporte, afecto.

Es necesario arriesgarnos a pedir esa ayuda y aceptarla cuando nos la brinden.

Si nos la niegan, reconocer que esa persona no está en el momento de dar. Tal vez ella, o él, también requiere apoyo, lo que confirma que no nos está rechazando, si no que no sabe o no puede dar ayuda. Busquemos a otra persona sin caer en la posición de víctima.

Cuando estemos viviendo en armonía con nosotros mismos, con el universo, con el amor, con la espiritualidad, los amigos llegarán.

Abril 23 del 2014

Renovación 114

En algunas ocasiones tendemos a entrar en juegos psicológicos, ya sea que los iniciemos nosotros, o “aceptemos” la invitación para participar en alguno.

Recordemos cuántas veces ha llegado alguien, que de antemano conoce nuestra debilidad por ocuparnos de los asuntos de los demás, de esforzarnos más allá de nuestro propio bienestar para encontrar soluciones a lo que les pasa a los otros, y nos relata sus penas, incluyendo lágrimas y suspiros. De inmediato le decimos: “Espera, eso tiene solución, vamos a ver esto, o vamos a hacer lo otro”.

Ya dijimos vamos. Ya hicimos nuestro un problema que no lo es. La otra persona no nos pidió ayuda en forma directa, nosotros nos propusimos como “salvadores”, para que resolviera su situación. Eso es un juego psicológico.

Lo sano es esperar a que nos pidan ayuda y nos digan lo que necesitan y lo que esperan de nosotros, y que respondamos con toda asertividad si podemos brindarles “esa ayuda”, no otra, no la que nosotros pensamos es lo que él o ella debe de hacer. Hasta ahí. No más.

Cargar con los problemas de los demás puede ser una manera de evitar mirar los nuestros y avocarnos a resolverlos.

Vale la pena observar si nosotros somos los que andamos buscando que nos rescaten, nos den ayuda sin pedirla, con miradas o comentarios lastimeros, para no iniciar este tipo de juego psicológico.

“Seamos honestos con nosotros mismos y con los demás”.

Reconocimiento

Hoy vamos a dar tres muestras de reconocimiento a personas que nos sirven, nos atienden, nos facilitan la vida.

Nada es más peligroso que la rutina para las relaciones humanas. A fuerza de recibir el cuidado, el servicio o ayuda de personas que nos facilitan el diario desempeño, terminamos por “dar por sentado” que es algo natural, que lo merecemos, que es su obligación servirnos “rápido y de buen modo”, y terminamos por no reconocer su esfuerzo y, mucho menos, agradecerlo.

Por ello, hoy vamos a reconocer a tres personas que nos sirven o facilitan el camino, diciéndoles algo positivo que los aliente a seguir siendo parte importante en la vida de los demás. Puede ser el portero del edificio al que, si acaso, le gruñimos un Buenos días sin voltear a mirarlo, o al mesero que nos sirve el café con diligencia y premura apenas nos ve acercarnos a la barra; o a la asistenta del hogar que se levanta muy temprano para tener listo mi desayuno, después de que el día anterior lavó y planchó mi ropa e hizo la limpieza de la casa.

Estoy segura que habrá muchas personas a las que no le prestas atención y que facilitan tu vida: el personal de intendencia de la oficina, tu secretaria, tus empleados, algún colaborador, tus padres, tus maestros, un amigo, el personal del hospital donde te haces los análisis médicos periódicos, el cajero del banco que te atiende siempre, en fin, puedes tener la oportunidad de dar ese reconocimiento a muchas personas, no sólo a tres como propongo como mínimo.

En el dar está el recibir”. Vas a recibir mejor atención, dedicación, esmero, por esos minutos que invertiste en reconocer que el trabajo de los demás facilita el tuyo.

VER O VISIÓN

En la búsqueda de personas que nos puedan inspirar a ser mejores cada día, encontré mucha información en los Juegos Paralímpicos de Londres 2012. Uno de los atletas competidores, corredor de fondo y de maratón, de origen kenyano, llamó mi atención. Se llama Henry Wanyoike.

Wanyoike nació el 1º de mayo de 1974 en un medio rural de no fácil acceso, en una familia de bajos recursos. Empezó a correr en competencias de la escuela local y obtuvo reconocimientos por ello, lo que le abrió las puertas de competencias nacionales. Una prometedora posibilidad de destacar y ganar dinero para mantener a su familia, se abrió ante él.

Sin embargo, la mañana del 1º de mayo de 1995, cuando su madre lo despertó, muy enojada porque era tarde y no había ordeñado la vaca antes del desayuno, él protestó que lo despertase si todavía estaba oscuro. ¡En el transcurso de una noche había perdido el 95% de su vista debido a una embolia que dañó en forma irreversible los nervios ópticos! Los atisbos de luz que restaban fueron desapareciendo poco a poco, hasta hacerlo entrar en la oscuridad más difícil que pudiera pensarse.

Durante cuatro años se alejó del atletismo, hasta que entró al Centro de rehabilitación Christoffel Blind Mission, donde tomó la decisión de seguir su vida como Triunfador, no sólo en el deporte, sino como ser humano. Algunas frases dichas por él mencionan que nada se consigue fácilmente y que se tiene que lograr lo que se desea mediante el esfuerzo, el sacrificio y el sudor. Hay una que vale oro por sí misma:
                                                 “HE PERDIDO EL SENTIDO DE LA VISTA, PERO NO MI VISIÓN”

De ahí tomé el título para esta reflexión. ¿Cuántos de nosotros tenemos a la vista nuestra Visión? ¿Sabemos dónde y cómo vamos a estar dentro de cinco, quince, veinte, cincuenta años? ¿Trabajamos cada día de acuerdo con nuestra Misión para lograr nuestras metas? ¿Tenemos, por escrito, un Proyecto de vida personal?

Henry Wanyoike entrena, amarrado por un cordel no muy largo, con otro corredor, Joseph Kibunja, quien le va diciendo los obstáculos y opciones que tienen por delante. No lo hacen en pistas de atletismo por lo general, si no en caminos de terracería cerca de su casa, los que en ocasiones están húmedos o fangosos. La confianza ciega que se requiere para hacer lo que se te indica mientras corres a alta velocidad es enorme, tanto como la responsabilidad y habilidad del guía, socio, compañero, amigo, Kibunja. Esto me recuerda que todos necesitamos de todos y todos podemos hacer algo por alguien. ¿Estamos cumpliendo esta premisa?

Si quieren mayor información sobre este atleta, en la revista TIME del 3 de septiembre del 2012, viene un artículo firmado por Michael Schuman, con unas fotografías muy buenas de Dominic Nahr. También podrán encontrar datos deportivos y sobre su vida en:
http://www.cbm-nz.org.nz
wikipedia.org/wiki/Henry_Wanyoike
http://www.the-star.co.ke
http://olympics.time.com/2012/08/23/blind-faith
http://www.henrywanyoikefoundation.org/

En la actualidad, este atleta posee el record de los 5 000 y 10 000 metros, así como el del medio maratón y ganó la medalla de oro en Londres 2012 en el Maratón.
Sería muy largo enumerar todos los éxitos anteriores que ha conquistado por lo que busqué una síntesis y la encontré resumida en htpp://sportlufthansa.com
• 2007: Singapore – 6o lugar en el medio maratón (1:25:15 hrs)
• 2006: Bonn – 5o lugar en el medio marátón (1:14:44 hrs)
• 2006: 53 lugar en el Mumbai Maratón (2:52 hrs)
• 2005: Singapore – ganador del medio maratón (1:16:07 hrs)
• 2005: Wetzlar – Ganador del medio maraton (1:14:41 hrs)
• 2005: Hanover – 3er lugar entre 4,500 participantes in el medio maratón (1:11:25 hrs)
• 2004: Athens – Medalla de oro y record mundial en los 5000 metros (15:11:07 min.) y 10000 m (31:37:25 min)
• 2000: Sydney – Primera medalla de oro en los 5000 metros en las Paraolimpiadas.
En la wikipedia pueden ustedes encontrar una información detallada sobre todos sus logros.

Dentro de sus actividades personales, Wanyoike se ha dedicado a alentar el deporte en su comunidad, por ejemplo inició la carrera “Hope for the Future run“, que podríamos traducir como “Esperanza para la carrera del futuro“, que se llevó a cabo, por quinta ocasión, en su ciudad natal de Kikuyu,convirtiéndose en el segundo evento deportivo más grande de Kenya, con más de 12 000 participantes. Colabora como embajador de la Christoffel Blind Missión, Ver es Creer, el Comite Paralímpico Internacional y Luz para el Mundo. Creó la Fundación Henry Wanyoike que financia varios proyectos de ayuda.