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CERRAR HERIDAS

Ayer recibí una gran satisfacción: constatar que una alumna va viento en popa hacia el logro de sus metas de vida, relajada, segura, firme.

Hace unos meses tenía una herida abierta por la pérdida de sus padres y por ello me pidió asesoría. Su dedicación, compromiso, entrega a la tarea, claridad de mente y honestidad emocional, hicieron el resto.

Ya está elevando el vuelo y trabajando para trascender, viviendo plenamente cada día su Proyecto de vida, y ello me llena de satisfacción y alegría.

En cambio, una antigua “fan”, que me echaba porras todos los días, en cuanto le planteé la alternativa de dejar de emplear su tiempo y energía en juegos psicológicos y confrontar su realidad, «salió por piernas» y no he vuelto a saber de ella.

Cada quien tiene su momento para crecer, para aprender de los errores del pasado y seguir avanzando hacia la Meta final, con un PROYECTO DE VIDA ESCRITO, que sirva para analizar y evaluar los avances y el cumplimiento del objetivo central: cumplir con su MISIÓN DE VIDA.

Para todas las personas que me han permitido acompañarlos en un tramo del camino de su vida, así sea el final hasta abrazar la muerte con paz y tranquilidad, les agradezco su confianza y el haberme enseñado tantas cosas, útiles para mí algunas, y que incrementaron mis herramientas para dar apoyo a los demás.

Noviembre 29 del 2014

Renovación 334

Cuando tomamos la decisión de tomar las riendas de nuestras vidas, y hacernos responsables de TODO lo que “nos ha pasado, está sucediendo, y vendrá el día de mañana”, hemos avanzado la mitad del camino.

Ese es el primer paso: la toma de conciencia. Cuando lo hacemos dejamos la posición de víctimas en la culpábamos a todos: nuestros padres, nuestra pareja, los demás, la vida, el destino, por no haber cumplido nuestras metas, por andar sin rumbo definido en la vida, por no lograr hacer lo que nos habíamos propuesto, etcétera.

Nuestros padres son producto de su historia personal, hicieron lo que pudieron por nosotros. Es nuestra labor partir de ahí para sanar las heridas que pueda haber y, después de agradecerles todo lo que hicieron por nosotros, caminar por nuestra cuenta, responsabilizarnos de que somos y de lo que podemos ser.

Si hemos pasado por la vida tratando de complacer a todos, mientras hacíamos a un lado nuestros sueños, lo más probable es que lo estemos “pagando” con nuestra salud, amargura, agresividad pasiva, frustración, resentimiento, sin que estemos conscientes del origen de nuestro malestar.

Si ya tomamos la decisión de salir de la codependencia, de ser el dueño o la dueña de nuestra vida, lo que conviene es diseñar un Proyecto de vida personal actualizado, por escrito, para construir el futuro.

Si esa decisión la tomamos al iniciar el año, y empezamos a trabajar cada día un aspecto de lo que nos mantenía en esa relación enfermiza, ya estamos muy cerca de nuestra meta. Vamos a fortalecer nuestra voluntad, reafirmar nuestras creencias, seguir avanzando hacia el logro de nuestros sueños.

Del pasado, aprendemos y déjalo ir. Vamos a vivir el hoy mientras caminamos hacia nuestras metas.

Septiembre 15 del 2014

Renovación 259

Si estamos en una posición vulnerable o dolorosa como consecuencia de acciones u omisiones del pasado, de nada sirve lamentarnos por lo perdido con el “si hubiera hecho esto o lo otro”, o cuestionarnos ¿Por qué no hice esto o aquello?

Tampoco sirve de nada culparnos, lamentarnos o llorar por los rincones diciendo: “Soy un perdedor, Nada me sale bien. Todo lo hecho a perder. Soy un bueno para nada. No hice nada cuando podía. Ya no sé qué hacer”, etcétera. Cargar con una culpa es desgastante e inútil.

El pasado ya se fue. No podemos modificarlo. Si el presente es adverso a nuestras expectativas, si ya nos enfermamos por “sobrecargar la máquina”, vamos a utilizar la escasa energía que tengamos en salir del hoyo, en recuperarnos, en curar las heridas del golpe que nos dimos.

El pasado sirve para algo muy importante: PARA APRENDER.

Vamos a encontrar la lección que está implícita en lo que hicimos o dejamos de hacer antes, en lo que desató la vorágine en que nos encontramos hoy.

“El hombre es el único animal que se tropieza dos veces en la misma piedra”, dice el refrán.

¡Y se tropezará mil veces si sigue haciendo lo mismo y no modifica el camino!

¿Qué tal que si nos tomamos unos momentos para ver cuál es la piedra, de qué tamaño es, qué posibilidades hay de esquivarla, rodearla o brincarla? ¿Qué tal si evaluamos nuestras fuerzas para tomar ciertas medidas no previstas con anticipación? ¿Esa piedra tiene alguna finalidad? ¿Para qué está en el camino? ¿Nos toca a nosotros quitarla o rodearla? ¿Estamos en el camino del SÏ o nos metimos a un sendero rocoso donde el camino va a estar lleno de piedras?

En lugar de lamentarnos, culparnos, o perder el tiempo en tonterías, vamos a tomar decisiones firmes sobre el camino y los obstáculos que pueda haber en él.

Abril 11 del 2014

Renovación 102

Aprender y seguir avanzando. Es una premisa útil en el camino hacia la trascendencia.

Algunos pudimos tener un pasado difícil, pleno de abusos de todo tipo, doloroso, hasta traumático. No podemos hacer nada para borrar lo que pasó. Eso está ahí en nuestra memoria. Lo que si podemos hacer es modificar la forma en que vemos ese pasado.

Si nosotros aceptamos que en todo lo que pasó hay un aprendizaje, y que no seríamos quienes somos ahora sin ese pasado, podremos analizarlo con otra óptica, extraer el conocimiento que nos facilite el camino, canalizar las emociones auténticas displacenteras que puedan surgir, y procesar los sentimientos negativos como el rencor, los celos, la envidia.

Podemos tomarlo como lecciones de vida. Si no las aprendemos, seguiremos atorados en el ayer, y nuestro paso será torpe, lento, cuando queramos avanzar hacia el logro de nuestras metas.

El hubiera no existe. No podemos volver a vivir el minuto que ya pasó. Es más productivo aprender y continuar avanzando, que desperdiciar tiempo, energía, esfuerzo en pensar todo lo que hicimos mal o dejamos de hacer para lamentarnos, quejarnos con todos, aferrarnos a un resentimiento que puede hasta enfermarnos.

Aprendamos del pasado y dejemos atrás los sentimientos negativos de minusvalía, victimismo, frustración.