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Enero 1 del 2017

¡Estrenamos año!

Finalmente, después de un agitado diciembre, estamos empezando un nuevo año en nuestro camino hacia la meta final: la muerte. A muchas personas no les gusta pensar que ESA es la meta final de sus vidas, y malgastan su tiempo en evadir la certeza de que nuestra vida se acabará, en esta dimensión, en algún determinado momento.

Tomemos conciencia de lo valioso que es nuestro tiempo. El minuto que pasó ya no lo podemos volver a vivir. ¿Convendrá acaso planear cómo aprovechar todo lo que vivimos, doloroso o agradable, para crecer y evolucionar como seres humanos privilegiados?  Yo creo que sí. Piénselo ustedes.

No podemos evitar el dolor que sentimos por la muerte de un ser querido, o por alguna pérdida significativa, que nos sume en un estado alterado de conciencia momentáneamente, y si podemos encontrar el sentido de ese dolor, la enseñanza que nos puede dejar si asimilamos la experiencia con ánimo de aprender. La muerte de ese ser querido tiene un significado, un mensaje, un legado. Tomemos la estafeta y permitamos que su espíritu forme parte de una nueva narrativa en nuestra vida.

Para todos los que no festejaron diciembre y vivieron durante este mes experiencias y pérdidas dolorosas, un abrazo solidario. Que Dios traiga paz a su corazón y luz a su mente.

Los demás que estamos vivos y gozamos del privilegio de tener una mente que puede funcionar de una manera productiva y sana, es el momento de echarla andar para dos cosas:

  • Dar gracias por todo lo que SÍ tenemos: techo, comida, un cuerpo completo, una mente que funciona, familia, amigos, patria, etc.
  • Revisar, actualizar y/o diseñar nuestro Proyecto de Vida personal.

Dejar pasar los días como las cuentas de un rosario, al mismo tiempo que hacemos una lista de buenos propósitos igual a la de años anteriores, es no vivir, es vegetar.

 

 

 

 

 

 

 

 

DAR LA VUELTA

Dar la vuelta a la hoja del calendario porque se acaba el día y sigue uno más. Esto puede tener muchas variables: no es lo mismo ver llegar el nuevo día cuando se trata de una fecha especial, como puede ser nuestro cumpleaños o el de algún ser querido, el temido y deseado año 2000, con todo y sus profecías mayas y sus juegos de luces artificiales, o el inicio de un Año Nuevo.

Año Nuevo que llega, como todo lo nuevo, para ser estrenado. ¿Cómo vamos a estrenarlo? ¿Vamos a cometer los mismos errores del año que termina y los de los que le precedieron? ¿Vamos a reinventarnos? ¿Vamos a llevar a cabo un proceso de resiliencia?

Está en nuestras manos el decidir ser los dueños de nuestro futuro.

Podemos dejar de reaccionar a todo lo que sucede a nuestro alrededor como víctimas del infortunio o la mala suerte (reactivos), y anticiparnos a crear acciones que modifiquen lo que es nocivo en nuestro entorno (proactivos).

Si estamos en una relación destructiva, podemos salir de nuestra codependencia y responsabilizarnos de nuestra vida y de nuestras decisiones. Ya no decir más: “Es que no me deja, no puedo, tengo miedo”, y empezar a ser un ser autónomo, autosuficiente, responsable, capaz de amar y ser amado.

Si hemos estado en la posición de víctima, podemos salir de ella y poner límites a los que nos persiguen, acosan o lastiman. Hay muchas asociaciones de ayuda que pueden apoyarnos.

Tal vez hemos escrito nuestra “Lista de buenos deseos para el Año Nuevo”, que es igual a la del año que acaba o a la de hace diez años. Una lista de buenos deseos, no es una secuencia lógica de acciones específicas para lograr lo que deseamos.

Diseña tu Proyecto de vida personal por escrito y decide qué acción, por mínima que sea, vas a llevar a cabo cada día el próximo año y ¡Cúmplelo!

Vence el miedo a triunfar, a ser tú mismo, a vivir, a amar, a disfrutar. Tú mereces todo lo anterior y está en ti poder lograrlo.

En algunos lugares ya están a punto de cambiar de hoja del calendario. Para todos, en todo el mundo, deseo que el 2016 sea SU AÑO MÁS GOZOSO EN TODOS SENTIDOS.

MEXICO Y SUS PUENTES

Ya en una ocasión toqué este punto, lo estoy recordando porque el domingo me invitaron a disfrutar unos deliciosos tamales chiapanecos, y en la reunión dijeron que ellos empezaban el puente Conchita- Reyes (8 de diciembre a 7 de enero), desde ese festejo.

No es que no se presenten en la oficina, fábrica, empresa, negocio, del que son dueños o en donde colaboran, sino que sólo se hace lo indispensable para sobrevivir. Nada de clientes nuevos, abrir expedientes o créditos, etc. Es suficiente, si acaso, darle salida a los que tienen meses esperando. Rige la ley del mínimo esfuerzo.
Muchos de nosotros no transitamos por el puente mencionado, es más, ni siquiera vamos a salir de vacaciones, nos toca quedarnos a cubrir guardias, o a atender a despistados.

De cualquiera de las formas en que enfrenten estas fechas, háganlo con una actitud positiva, haya pasado lo que haya pasado.

Por ejemplo, si un ser querido murió hace poco, piensen que él o ella están presentes en sus vidas, de hecho, está con ustedes, en ustedes. Vivan su recuerdo con amor y paz. Hagan un Memory Book (un álbum de recuerdos) con todas las fotos y anécdotas de Navidad y Año Nuevo que compartieron en donde estuvo presente la alegría y el optimismo.
Ese es el mayor tributo que pueden hacer a su memoria.

Si están desempleados y sin dinero, piensen que es cierto que cuando más frío hace y más oscuro está, es justo antes del amanecer. Esto lo he comprobado los últimos días porque se me ocurrió ver en el teléfono móvil la temperatura a las 3 de la madrugada, y después a las 7 cuando ya el sol asomaba en el horizonte. La diferencia puede ser hasta de 8 grados o más. Pasa igual con la oscuridad.

Podemos renegar, maldecir, deprimirnos, y no ganamos nada, por el contrario, vamos a estar de mal humor, fastidiar a todo mundo y, tal vez, hasta enfermarnos seriamente.

Podemos también, fortalecernos, relajarnos, dejar que la vida fluya y encontrar nuevas formas de enfrentar la crisis utilizando nuestra creatividad e imaginación.

No importa lo mal que puedan estar las cosas, hay una salida y podemos encontrarla si no nos obsesionamos con la etiqueta de “pobre de mí”.

Así que reflexiona cómo estás enfrentando estos festejos, puentes, tradiciones, etc., y empieza a pensar positivo, a sentir emociones y sentimientos positivos, y la luz y el calor llegarán a ti.

Ten fe. Puedes hacerlo.