Archivo de etiquetas| adicción

Diciembre 1 del 2014

Renovación 336

Entramos en la recta final, el último mes de este trabajo que hemos realizado desde el 1 de enero de este año, por lo que vamos a retomar y concluir algunas reflexiones sobre ciertos aspectos, uno de ellos muy importante, la relación de pareja

Para que se forme una relación de pareja-pareja, es indispensable que cada uno tenga su Proyecto de Vida por escrito, y tengan la idea de apoyarse mutuamente para lograr las metas individuales, y que diseñen un Proyecto de vida en pareja, con metas para la pareja.

Si alguno de los dos es co-dependiente en su familia de origen y, por lo tanto, lucha por hacer que su pareja entre en esa dinámica, ya sea separandolo(a) de sus padres y hermanos, amistades y familiares cercanos, para que dependa emocionalmente de él o de ella, o que “le venda” la idea de que todo lo hace “para él/ella” y sacrifique sus metas en aras de “demostrarle su amor y entrega”, la relación va a ser disfuncional y, tarde o temprano, va a terminar en tormenta.

Ya sabemos que si en nuestra familia de origen hay algún adicto al alcohol, drogas, fármacos, a las relaciones destructivas, o padece alguna enfermedad o trastorno mental rechazado socialmente, y no hemos resuelto esto con asesoría profesional, o en grupos de ALANON, somos co-dependientes.

En la pareja-pareja los dos conocen las necesidades espirituales, sociales, mentales, psicológicas, emocionales, físicas y sexuales del otro, y hay una apertura total a la comunicación en ese sentido.

Si somos celosos (celotipia =patología mental), estamos ante una inseguridad que se va a desplegar mediante una actitud obsesiva, absorbente, posesiva, controladora, manipuladora. La otra persona nos pertenece, es nuestro esposo(a), y podemos exigirle una entrega absoluta a nuestros caprichos y necesidades disfuncionales.

Una pareja-pareja se construye día a día, con cariño, pasión, amor y comprensión. No es una meta que termina con un vestido blanco en un templo, o con una firma en el Registro Civil, es un compromiso de crecer juntos, de lograr las metas individuales y las de pareja.

Vamos a revisar nuestra relación de pareja y a sanarla si hace falta.

Octubre 1° del 2014

Renovación 275

Entramos en la recta final del año. Faltan 3 meses (90 días) para darle la vuelta al calendario y terminar esta renovación que hemos estado llevando a cabo día a día, desde que arrancó el 2014.

Vale la pena hacer un balance y recobrar la memoria de dónde estábamos, compararlo con el punto en que nos encontramos ahora, y ver si estamos “atorados” en algún aspecto.

Es probable que hayamos avanzado, a veces en forma inesperada por nosotros, en gran medida en el proceso de dejar nuestras relaciones de codependencia atrás.

También es posible que haya algunos aspectos en los que, por más que decimos que “ahora sí vamos a poder”, no hayamos roto los lazos que nos mantienen atados a nuestras adicciones.

Vamos a ser tolerantes con nosotros mismos. Vamos a respirar profundamente varias veces y a echar un clavado en las aparentes ventajas que obtenemos al no salir de esa relación destructiva, o de esa adicción que parece estar pegada con un material a prueba de solventes.

Tal vez sea por ahí la puerta de salida. Si encontramos otras fuentes de gratificación y reconocimiento sanas, asertivas, productivas, es probable que podamos liberarnos de la co-dependencia.

JUNIO 17 DEL 2014

Renovación 169

Querer evitar que nuestros seres queridos sufran por lo que nos hizo sufrir a nosotros, es algo que nos pasa con frecuencia.

Evitar que ellos establezcan relaciones destructivas, sean víctimas de su codependencia y esclavos de sus adicciones, nos motiva a buscar formas para ayudarlos.

La forma óptima de ayudar a alguien es el “modelaje”. Así se dice en PNL. La sabiduría popular lo llama “Educar con el ejemplo”.

Los hijos van a aprender de lo que hacemos, no de lo que les decimos que hagan ellos. De nada sirve soltarles frases como: “No hay que decir mentiras”, si nos ven o escuchan mentir. “Cuídate”, cuando nosotros no nos amamos ni nos cuidamos.

Puede ser que en el pasado nosotros hayamos cometido errores y queremos que ellos no repitan esos mismos errores. El refrán diría: “Nadie escarmienta en cabeza ajena”. Si nosotros, en forma abierta y honesta, identificamos que fue lo que nos indujo a equivocarnos, y lo modificamos, les estaremos dando una herramienta muy valiosa para que la apliquen en su vida.

Por ejemplo, nosotros estuvimos en una relación destructiva durante “X” tiempo. Si nos preguntan el por qué, vamos a decir que porque teníamos miedo de no poder mantener a nuestros hijos, de quitarles el estatus que su padre les daba, de enfrentar a nuestra familia y la sociedad con sus prejuicios, temíamos a la soledad, a vernos obligadas a asumir la responsabilidad sin tener a quién echarle la culpa de lo que pasaba, etc.

Eso es lo que diríamos, dentro de nosotros sabemos que no teníamos patrones de conducta para salir del problema y no los buscamos (o no lo hicimos con la diligencia que ameritaba el caso), que nuestra autoestima estaba muy por debajo del cero, que los estímulos negativos que nos daba nuestra pareja eran los únicos que nos permitían subsistir, porque nos habíamos aislado de toda fuente de estímulos positivos y edificantes, que estábamos cumpliendo con nuestro Argumento de vida, porque no teníamos un Plan de vida consciente.

Si finalmente nos divorciamos, trabajamos, tenemos un patrimonio ganado con nuestro esfuerzo, tal vez pensamos que ese ejemplo es todo. No lo es, es una parte. El orgullo, la dignidad, una chispa del instinto de supervivencia, nos pudo haber ayudado a dar el brinco. Falta reconocer la otra parte, lo que nos hizo entrar en la relación destructiva y permanecer en ella tanto tiempo. Falta llenar ese hueco, que es el más importante para nuestros hijos, y para los demás a quienes les pueda servir de ejemplo.

Vamos a ver si la autoestima de nuestros hijos está alta. Vamos ver si les estamos dando AMOR, ACEPTACIÓN Y CONFIANZA en forma total. No puede haber frases que provienen de una actitud negativa como: “Confío en ti, pero….”, Tienes que hacer esto o lo otro”, “Eso no es correcto”, “Ya cometiste un error, por eso no puedo confiar en ti”, “Tengo miedo que te pase algo”, “Es mi obligación ver que no te pase nada malo”, si caminamos juntos, ain arrear ni guiar, sino respetando el ritmo de aprendizaje de cada quien, mientras le brindamos el acceso al autoconocimiento, ponemos a la mano herramientas de apoyo, y les damos todo nuestro amor y respeto a su autonomía.

Junio 4 del 2014

Renovación 156

Cuando hemos convivido e involucrado con una persona adicta, una de las consecuencias es que podemos sentir cierta aprehensión respecto a las sustancias que consumía esa persona.

Por ejemplo, una persona cuyo nuestro padre era alcohólico y nunca se trató, por lo que la vida en casa fue muy difícil, se casó con un alcohólico y duró muchos años en una relación tóxica, cuando veía a uno de sus hijos tomar una copa de vino (no importaba si era durante la comida y era solo una), se alteraba mucho. La reacción era excesiva, por lo que ella manejó su relación con el alcohol, al que culpaba de todos sus males.

Ya sabemos que prohibir, esconder, controlar, la sustancia adictiva, no es la solución.

Es necesario que el adicto se responsabilice de sí mismo, y nosotros de nuestros problemas.

Podemos darle el apoyo que sea conveniente, en el momento conveniente, cuando hayamos resuelto los lazos de la codependencia.