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NOVENA PUERTA: PERDÓN

La definición de perdonar puede tener varias acepciones:

  • Olvidar la falta que uno mismo o alguien más ha cometido.
  • No guardar rencor ni querer castigar a los que nos han lastimado o agredido.
  • No tomar en cuenta la deuda que alguna persona tiene con nosotros.
  • Librar a una persona del castigo que está estipulado por una falta cometida.
  • Pasar algo por alto para favorecer a alguien.

Así que tenemos que la palabra perdonar va de la mano con una falta o agresión, ya sea física, verbal, emocional, psicológica, que conlleva dolor, decepción, enojo, por lo que se dice pronto y cuesta mucho llegar a practicar el perdón.

Cuando somos niños aprendemos a “pedir perdón” y decimos:

 Mamá, perdóname, ya no lo vuelvo a hacer” – y a la vuelta de unas horas o unos días, repetimos la misma falta u omisión.

Esto puede convertirse en un patrón, por ejemplo, los misóginos que golpean a sus parejas, después de propinarles una golpiza,  les piden perdón, se hincan, lloran, prometen “portarse bien” en el futuro, y logran que ellas no los demanden o pidan el divorcio. Pasa un tiempo y, por quítame estas pajas, vuelven a recurrir a la violencia física contra ellas. Éste es un círculo vicioso que no va a romperse hasta que entren a tratamiento psicológico los dos y rompan con los patrones que los mantienen en esa relación destructiva, por lo que sii  tú padeces violencia de género,  retírate de ahí y encuentra ayuda cuanto antes, no te expongas, ni expongas a tus hijos a una dinámica patológica y criminal.

Los hijos suelen ser propensos a juzgar a sus padres y a guardarles rencor por algo que hicieron o dejaron de hacer cuando ellos eran pequeños. Aquí el perdón viene de la mano de la comprensión. Es necesario identificar, razonar, aceptar, que los padres hicieron lo que pudieron con lo que eran en ese momento de su existencia, que ellos son producto de la educación y formación que recibieron de sus padres y abuelos. Nadie puede dar lo que no tiene. Si ellos no tenían un patrón de padres amorosos, no pudieron abrazarlos, besarlos, mimarlos, todo que los niños esperában y/o necesitaban. Si los padres provenían de una familia disfuncional, es ahí donde se encuentra la raíz de la conducta que reprochamos. Acéptarlos como son y poner límites si es necesario para que no practiquen actitudes inadecuadas contigo y con tus hijos es lo indicado. El siguiene paso será manejar las emociones y sentimientos que surgieron ante la agresión u omisión de los padres pa así llegar a comprenderlos.

Perdonar al otro es entender sus motivos, sus necesidades, sus carencias, y  manejar en forma asertiva las emociones displacenteras que la agresión o falta cometida contra nosotros desata en nuestro interior, lo cual no implica que permita que me siga agrediendo o faltando al respeto una y otra vez. Te entiendo y no permito ni tolero que me agredas en ninguna forma, ni que me faltes al respeto.

Sólo cuando hemos logrado perdonar a nuestros padres y a las personas que nos han causado daño, nos damos cuenta que hay otra persona a la que conviene perdonar y esa prsona es uno mismo.

Les daré un ejemplo: una señora me comentaba que tiene quince años en una relación sin futuro con un hombre casado y lo culpa por “retenerla” en esa relación clandestina. Él puede ser egoísta, comodín, abusador, misógino, etc., ese es su problema, lo importante aquí es reconocer que ella ha querido permanecer en esa relación por algunas necesidades psicológicas específicas. Así que no es a él a quien requiere perdonar, él es como es, así se comporta y no va a cambiar, a la que le conviene perdonar es a sí misma, ya que se ha mantenido ahí para evitar el compromiso de una relación de pareja-pareja que implique una entrega total y un proyecto de vida en pareja.  El camino del auto-perdón es: reconocer su debilidad, trabajarla, elevar su autoestima, valorarse, aceptarse, lo cual le permitirá enfrentar sus errores y aprender de ellos. Flagelarse con el látigo de las siete puntas no sirve para nada, lamentarse “por el tiempo perdido”, tampoco. Tomar consciencia de que a la única persona que puede cambiar es ella misma, aceptarse, perdonarse y seguir adelante, es la respuesta asertiva a la situación en que se encuentra.

Si guardas rencor o resentimiento hacia alguien, es por una ira que no manejaste en su momento, enfréntala y canalízala para liberarte de ella. El rencor sólo puede hacerte daño a ti, la otra persona se queda tan campante. Acepta que no hay victimario si no hay una víctima que le permita agredirla. Por supuesto que hay casos de abuso sexual o psicológico en la infancia en que la persona es víctima sin poderlo evitar, si esa es tu situación, encuentra ayuda profesional especializada y trabaja tus emociones y sentimientos hasta llegar al perdón.   

 

 

 

 

 

 

 

HOMOSEXUALIDAD

Desde que murió en marzo pasado, en Santiago de Chile, tras 25 días de  agonía, el joven Daniel Zamudio, de 24 años, golpeado y torturado durante varias horas por ser gay (golpes y patadas en la cabeza, quemaduras de cigarro y dos suásticas talladas con un trozo de vidrio en el pecho y espalda), me sentí indignada e inquieta.

Quise escribir algo, pero sentí que podía ser un terreno delicado y volteé la cabeza hacía otro lado, igual que miles de personas que leyeron o escucharon la noticia. Hoy estoy más que indignada por otro acontecimiento homófobo y veo que mi cobardía o prudencia no es más que un parapeto para no comprometerme ante la sociedad.

El Viernes Santo, 6 de abril pasado, el Obispo de Alcalá de Henares, Juan Antonio Reig Plá, en su homilía durante la misa que celebraba a toda pompa y que estaba siendo televisada por RTVE, agredió a los homosexuales y a las mujeres que abortan en una forma alevosa y aviesa (ellos y ellas no tienen la misma tribuna para defenderse) dijo entre otras cosas: “llevados por «tantas ideologías que acaban por no orientar bien lo que es la sexualidad humana» hace que ya desde niños tengan «atracción hacia las personas de su mismo sexo». «Y a veces para comprobarlo se corrompen y se prostituyen o van a clubes de hombres nocturnos«, continuó. «Os aseguro que encuentran el infierno. Dios no es indiferente a su sufrimiento

Respecto a la interrupción voluntaria del embarazo, afirmó:   «Cuando va a abortar a una clínica, la madre sale destruida porque ha destruido una vida inocente y se ha destruido a sí misma. Durante años, mujeres que han ido a abortar llevan el sufrimiento en su corazón y muchas de ellas no pueden dormir y han pasado años y años y años porque el pecado siempre lleva como paga la destrucción de la persona».

Copio la publicación sobre la postura de RTVE ante este hecho insólito, aunque me parece tibia:

En este sentido, algunos de los consejeros que defienden esta postura han señalado que no se trata de cuestionar el «derecho de acceso» a la televisión pública que la Iglesia Católica, como el resto de confesiones, tienen garantizadas por la Ley de Radio y Televisión Pública, ni de tratar de «decidir sobre lo que tienen que decir u ofrecer» en ese espacio, sino de debatir la posibilidad de quejarse ante la Conferencia Episcopal para que no se vuelvan a producir declaraciones que «van en contra de valores constitucionales» utilizando a TVE.

   El Mandato Marco de la Corporación de RTVE, aprobado por las Cortes en 2007, establece en su artículo 11 que la oferta de la corporación «pondrá especial cuidado para que ninguna persona pueda ser discriminada o vejada por razones de edad, discapacidad, etnia, raza, creencia o religión, orientación sexual o condición social y huirá de todo tipo de tópicos y estereotipos de carácter sexista, homófobo, xenófobo o racista y, en general, cualquier tratamiento discriminatorio o despectivo referidos a la sociedad española, a cada uno de los segmentos y minorías que la conforman o a la realidad de cada uno de los pueblos que la integran, sus símbolos y su lengua». MADRID, 9 Abr. (OTR/PRESS) –

Si el otro día decía yo que me parece incongruente la pompa, ostentación, dispendio, que hace la iglesia católica, cuando en el mundo hay niños y personas muriendo de hambre cada minuto, ahora creo que esa institución ha llegado a sentir y hacer gala de una prepotencia e impunidad que rebasa los límites del mínimo respeto que se merece cualquier persona, sea cual sea su raza, color, credo, preferencia social, sexo, edad, condición social, etc.

Sobre todo cuando en todo el mundo se ha destapado la cloaca de los abusos a niños y jóvenes por sacerdotes de todas las diócesis, grados, niveles, formación, etc., los cuales han existido siempre, sin que se diera un camino para sacarlos a la luz. ¿No les parece una postura cínica cuando menos?

Acaba de venir a México el Papa Benedicto XVI, y puedo decirles que el pueblo en general no le tiene simpatía, la impronta que dejó su antecesor fue muy fuerte y no se ha opacado. Aun cuando no fueras creyente practicante, el contacto con Juan Pablo II era impactante, emanaba una energía muy poderosa. Tuve la ocasión de vivir esa experiencia en forma muy cercana.

Somos más de 110 millones de habitantes, da para todo, así que unos cuantos fueron a verlo y a escenificar un encuentro en el estado donde nació Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo, un depredador, que abusó de niños y jóvenes impunemente, vivió una vida doble con mujeres e hijos y acumuló riquezas a manos llenas.

Muchos de nosotros esperábamos una disculpa a las víctimas de abusos sexuales, psicológicos, emocionales, y no se dio.  Me surgen una serie de preguntas:

  • ¿Con qué autoridad moral la iglesia católica habla de los homosexuales?
  • ¿Cómo se atreve este Obispo español a decir que desde niños los inducen a ser homosexuales?
  •  ¿Quiénes’
  • ¿Ellos? ¿los sacerdotes católicos que se suponen son los representantes de Dios en la tierra?
  • El que sean una parte minoritaria (la que se sabe) del conglomerado eclesiástico es disculpa ante el daño que causan?

Hubo una declaración de alguien del PSOE, partido de izquierda de España: “La iglesia se crece cuando gobiernan los suyos”. Pobre España si así van a estar las cosas. Alberto Ruíz Gallardón, Presidente de la Comunidad de Madrid, ya  agarró el micrófono también a ese respecto. ¿Qué sigue? ¿No era suficiente con Antonio María Rouco Varela?

Lamento lo que está pasando en el mundo respecto a los homosexuales, lamento que haya “grupos neonazis” como los que se supone mataron al joven en Chile, lamento la nueva legislación rusa y, más que nada, lamento la postura de la iglesia católica ante una situación que merece respeto, empatía, criterio, pragmatismo, integridad, congruencia, y  considero que esta organización ha perdido todo lo anterior en el camino. ¿ustedes qué opinan?