# YO ME QUEDO EN CASA (21)

Cuento imaginario  2

¿Recuerdan que nuestro Rey imaginario, de un país imaginario, se estaba viendo acorralado entre la necesidad de seguir regalando limosnas a una parte de sus súbditos para que lo vitorearan todaas las mañanas cuando salía al balcón del Palacio a dirigirles su discurso, y no tener dinero al que echar mano? ¿Recuerdan que comentábamos que podría quererse convertir en un moderno Robin Hood?

Bueno, ya lo hizo… a medias.  A cambio de determinadas concesiones, pactó con los nobles del país para que lo ayudaran a seguir dando limosnas como una medida paliativa para no caer en el precipicio a cuyas orillas lo había conducido su ineptitud y necedad.

No se resolvió el problema de fondo: la carencia de dinero circulante, que el campo estuviera sin sembrar, los negocios cerrados, la gente sin trabajo y sin ingresos. Él siguió con la idea de que los súbditos pagaran los tributos o diezmos requeridos en tiempos de bonanza.  En fin, no se abrieron las puertas a la renovación, ni a la generación de riqueza. Prevaleció la idea de darle a “los pobres” que no hacían nada más que estirar la mano,  lo que los demás obtienen con mucho esfuerzo y/o con sacrificios. Lo que importa es que él pase a la historia como un Rey “bueno”.

¿Cuál será el desenlace de este cuento imaginario?  Seguiremos leyendo nuevos capítulos poco a poco, mientras dure el papel y la tinta.

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s