INDEPENDENCIA ¿SUEÑO O PESADILLA?

Amanecí como si me hubiese pasado un ferrocarril por encima debido a que, durante la noche, pasé mucho tiempo entre sensaciones de duermevela, de ensoñación, de pesadilla, que desgastaron mi energía en una forma atroz.

Voy a compartir con ustedes lo que viví en ese sueño o pesadilla. Iba yo sentada en un hermosa tapete persa que volaba entre un cielo azul despejado, durante un amanecer muy bello, lleno de luz y tibieza. No sabía adónde nos dirigíamos, pero intuía que mi vehículo sí.

Llegamos a un hermoso reino, con campos florecientes, donde me habían dicho que se respiraba un ambiente de bienestar y prosperidad, que se traducía en una sonrisa de bienvenida a todos los que ahí llegaban.

Sin embargo, cuando el tapete se posó sobre tierra, encontramos a campesinos que peleaban entre sí, con distintos estandartes y proclamas.  Preguntamos qué pasaba y nos dijeron que uno de los grupos apoyaba al nuevo Rey y sus ayudantes, mientras que el otro, quería elegir a quién los representaría mediante el voto de todos.

Al frente de una manifestación de los rebeldes, estaba el Rey. Al verlo me quedé asombrada: parecía un personaje de película tragicómica, chaparrito, cincuentón, flacucho, con un flequillo a lo Príncipe Valiente que se le ve simpático a un niño pequeño, y ridículo a un hombre de su edad; con unos lentes que escondían unos ojos que esquivaban la mirada. Su lenguaje corporal transmitía el mensaje: “Mira lo que me obligaste a hacer” de un niño que ha hecho algo que sabía estaba prohibido.  “Los demás tienen y tendrán siempre la culpa de todo lo que salga mal, sea lo que sea”.

Sus ademanes, restringidos muchas veces, eran suaves, buscando la complicidad de algunas personas en especial.  El colmo de mi asombro fue cuando dio un discurso: por su forma de hablar era la reencarnación de Cantinflas: decía que no había dicho lo que pensaba decir cuando decía todo lo contrario. Es decir, que las cosas no estaban ni bien ni mal, sino todo lo contrario. Cuando terminó, todos nos preguntamos: ¿Qué dijo? ¿Qué si o que no? ¿Va a dejar el reino? ¿Va a dejar que todos decidan quién será nuestro Rey? ¿Quiere que declaremos una revolución? ¿Alguien entendió algo?

La mayor duda era sobre si él quería separar al reino de todos los que los rodeaban, construir una muralla y aislarse del mundo. Decía que quería ser independiente para encubrir su necesidad de pasar a la historia. Hasta ahora, todos los reinos que habitaban en esa península habían mantenido una unión comercial, cultural, social, política, económica, que favorecía el bienestar de todos: para los extranjeros eran una totalidad con una reglamentación acordada por todos, integrada por reinos autónomos que tenían cada uno su Rey.

Junto a este Rey estaba siempre su Ministro, otro personaje singular: era la viva estampa de Sancho Panza, el compañero inseparable de El Quijote, nada más que no tenía ni la inteligencia natural, ni la chispa, ni el ingenio o intuición del querido Sancho. Otra coincidencia era que nunca se bajaba de su burro.

Este Ministro era obeso en primer lugar, no por haberse comido todos los jamones y chorizos del mundo, sino por haberse atragantado con muchas ideas maquiavélicas y siniestras que guardaba en su interior, ya que no las podía digerir.

Por si fuera poco traía una tonsura (círculo rasurado que llevan algunos clérigos en la coronilla). Me dio curiosidad porque los calvos, por lo general empiezan con una frente que crece por segundos y unas entradas que parecen salidas, lo cual dicen que pasa por pensar mucho. No sé si la tonsura de nuestro “gordito” era natural o no, lo que sí sé es lo que hacían los francos y los godos: tonsuraban a los príncipes incapaces de suceder en el trono.

El Rey y su Ministro rompieron con todos los demás reinos y se declararon independientes, sin saber bien a bien lo que hacían, lo que querían, ni valorar  lo que podía pasar, vamos, ni siquiera lo que significaba esa palabra. ¿O sí?

Ellos les habían prometido a sus campesinos una Ínsula Barataria y no querían decir que ésta no existía o que, dadas las circunstancias, no era el momento de salir a buscarla.

Ante lo crítico de la situación, se reunieron los sabios del reino declarado, en forma ilegal, independiente. Veamos que opinaron:

  • Que los otros reinos querían apropiarse de sus tierras y palacio, por lo que los convertirían en sus esclavos.
  • Que el Rey sufría una manía de superioridad, basada en su complejo de inferioridad, que lo llevaba a buscar que todos hablasen de él, cosa que su peculiar Sancho Panza aprovechaba alimentando sus delirios, ya que él no podía ser Rey.
  • Que el Rey era un esquizofrénico peligroso que no podía ni articular sus ideas, ni expresarlas con una estructura mental adecuada al tema. Que lo más adecuado era recluirlo en la Casa de la risa, para que viviera en su propia Ínsula Barataria, feliz y tranquilo por el resto de sus días.
  • QUE LO QUE CONVENÍA ERA QUE TODOS LOS HABITANTES DEL REINO, FUERAN O NO PARTIDARIOS DEL REY, VOTASEN PARA DECIDIR QUIÉN LOS IBA A GOBERNAR Y A CONSERVAR LAS ALIANZAS CON LOS DEMÁS REINOS.
  • Que, en virtud de que los campesinos a los que les tocaba sembrar no tenían semillas, y los que acababan de cosechar no podían venderles a los otros reinos y se les pudriría lo cosechado en los silos, se nombrase un sustituto del Rey provisional, en lo que todos votaban por el gobernante que querían tener, ya que convenía re-establecer las relaciones con todos los otros reinos, para seguir comerciando en santa paz.
  • Hubo el sabio didáctico que les expuso la siguiente teoría:
  • “Cuando el ser humano es concebido (algunos animales también) es dependiente al 100% para su manutención y sobrevivencia, vive en una total simbiosis, ya que no podría continuar vivo por sí mismo. Nace y conforme va creciendo, unos antes y otros después, se va haciendo autosuficiente, hasta llegar a conseguir su alimento y garantizar su supervivencia. El hombre es, tal vez, el más lento de los animales en ese sentido.
  • Los niños van formando su YO, independiente de la madre y de la familia y su entorno. Cuando tienen un desarrollo sano, transitan por varias etapas, según un sabio muy antiguo: el primer año es la etapa oral, si se atoran ahí, tendrán problemas de dependencia al alcohol, drogas, o trastornos alimenticios cuando crezcan (gordura y obesidad, bulimia, anorexia), alcohólicos, verborrea, etc. Sigue la etapa anal que si no es manejada en forma sana, los niños podrán terminar siendo perfeccionistas, manipuladores, coleccionistas, obsesivos, etc. Sigue la genital, donde suele darse una identidad sexual. Mal manejada engendrará hijas o hijos enamorados de sus padres, incapaces de establecer relaciones sanas de pareja. También personas con trastornos de tipo sexual.
  • Sigue la etapa social, donde el niño o niña aprende a convivir, compartir, disfrutar la compañía de otros. Todavía es dependiente en muchos sentidos.
  • Y llega la adolescencia, donde se desea tener la independencia total. Los chicos se pelean con sus padres, con las ideas, con lo retro, con sus maestros y compañeros. Quieren romper con el pasado. “Ser ellos”.  
  • Muchos quieren LA LIBERTAD SIN LA RESPONSABILIDAD. Quieren ser autónomos, mandar en sus vidas, decidir qué hacer y cómo, cuándo y en dónde hacerlo, sin ser capaces de sobrevivir por sí mismos.
  • UN GRAN RIESGO ES CUANDO NO ASIMILAN QUE SU LIBERTAD TERMINA DONDE EMPIEZA LA DEL OTRO.
  • Cuando se logra transitar en una forma asertiva durante la adolescencia y se cierran los núcleos pendientes de los primeros siete años, se llega a SER UNA PERSONA ÍNTEGRA.
  • Ahí se constata la realidad de que lo ideal es que todos seamos independientes en nuestras ideas, creencias, hábitos y costumbres, etc., en la medida en que estemos solos. Al entrar en sociedad, nos damos cuenta que:

                                              “TODOS NECESITAMOS DE TODOS”

  • Si tenemos un YO fuerte, sin dependencias, sin núcleos no resueltos, sin complejos, y contamos con una mente sana, un espíritu noble y generoso, tenemos la capacidad de amar a los otros en la misma medida en que nos amamos a nosotros mismos, podremos entrar en una dinámica que se llama:

                                                   INTERDEPENDENCIA     

       En la que todos vamos a unirnos con un objetivo común: EL NOSOTROS.  

      Seremos muchos YO INDEPENDIENTES, que buscan, trabajar y colaborar por         el bien común, sin menoscabo de la identidad propia, en una forma armoniosa y         pacífica. No hay luchas de poder, no hay complejos, no hay separaciones, no hay       intereses ocultos en esta actividad común: buscar todos ser mejores cada día y             apoyar a que todo los demás lo sean.

  • Así terminó el sabio: Veamos si el Rey es una persona simbiótica, acomplejada, con algún tipo de trastorno de conducta o alteración del principio de la realidad (desde borderline a psicótico), si tiene un YO fuerte o tiene miedo de ser “invadido” por los demás y dejar de ser independiente; si lo cantinflesco de su forma de hablar es proyección de una confusión mental o de un plan maquiavélico suyo y de su Sancho Panza para lograr el poder.

Tras esta exposición, todos los sabios, menos la minoría: los rebeldes incondicionales del Rey, con quien mantenían una relación simbiótica, ya fuera económica, social o emocional, votaron a favor de la cordura y de pedirle al soberano que dejara paso a un período de transición en lo que TODOS ELEGIRÍAN AL NUEVO REY.   

Nota: Este sueño, o pesadilla, es producto de mi imaginación. Cualquier parecido con personajes reales o circunstancias actuales o del pasado, es pura coincidencia.

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