¿TEATRO?

Ayer me invitaron a ver una obra titulada “Los hijos de Trump”, que se está presentando en el teatro Aldama de la ciudad de México.

Casi todos los mexicanos sentimos una antipatía por el Sr. Donald Trump, que él ha ganado a pulso y fortalece día a día. Así que imaginamos que la obra sería una sátira cómico-política, salpicada tal vez por alusiones de doble sentido y alguna que otra palabra altisonante, lo que serviría como catalizador para nuestros sentimientos ante el político estadounidense.

El empresario-político anunció en su discurso para buscar la candidatura republicana a la Presidencia de EU, que levantará un gran muro en la frontera sur de su país y dijo que hará que México lo pague”, ya que como empresario inmobiliario, nadie levanta “mejores muros” que los suyos y los construye “muy baratos”.

También señaló que México está “ahogando económicamente” a Estados Unidos y que manda a su gente, pero no manda lo mejor. Está enviando a gente con un montón de problemas. Están trayendo drogas, el crimen, a los violadores. Asumo que hay algunos que son buenos”, afirmó el empresario que dijo escuchar los comentarios que ha recibido de la policía fronteriza.

Por su forma de hablar sobre México, los mexicanos, los migrantes, pensamos que puede ser xenófobo o racista y nos desagrada.

El catalizador no funcionó. “Los hijos de Trump” no es una obra de teatro. No es una sátira política. No tiene argumento, diálogo ni conversación, todo es a base de sonidos vocales o gruñidos, no tiene sentido alguno. Es el colmo de la vulgaridad repetida hasta el infinito.

Seguramente entremezclados con el público hay uno que otro “animador”, y así hacen que las personas repitan ciertas exclamaciones o ¿habremos llegado a ese debilitamiento mental?.

Lo más absurdo que presencié fue que los actores se dedicaron a arrojar agua sobre los espectadores (supuestamente era champagne) como un gesto de desprecio de la progenie de Trump hacía nosotros, y la gente se reía. Cuando pasó cerca de mí el actor con la copa le dije que si me aventaba agua lo lamentaría, y se abstuvo.

¿Por qué me quedé hasta el final? Porque tenía la esperanza de que hubiera una parte digerible. No la hubo. Eso sí, mostraron a Trump como un ente engreído, cocainómano, alcohólico, impotente, corrupto, que soborna a los políticos, a la justicia, al vaticano, a las autoridades, etc.

El aforo era de un 35% si acaso. Espero que no dure mucho en escena.

El teatro es incómodo. Si hay una emergencia, las salidas son inseguras, viejas y deterioradas. No tiene acceso para minusválidos. Parece sobreviviente del 85 y que sólo lo “parcharon”.

Eso sí, el boleto cuesta $ 455.00 (más $ 88.00 de Ticketmaster). UNA ESTAFA TOTAL. Comparto esto para evitar que alguien más sea timado.

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