Octubre 2 del 2014

Renovación 276

Cuando empezamos a romper los lazos de nuestra codependencia, es probable que la otra persona se sienta agredida, abandonada, culpable, o en peligro ante una situación desconocida para ella.

Es conveniente brindarle la información, y las fuentes de apoyo a las que recurrimos nosotros para tomar las riendas de nuestra vida sin juegos psicológicos.

Existe la posibilidad de que no quiera salir de su patología, en cuyo caso va a iniciar una escalada de agresiones directas o pasivas, manipulaciones y chantajes emocionales, hasta el nivel de decirnos que se va a morir por nuestra culpa.

A la única persona que podemos cambiar es a nosotros mismos.

No podemos cambiar a nadie más.

Podemos modelarles el camino de la recuperación, compartir nuestra experiencia, invitarlos a recuperar la salud emocional.

Podemos darles paciencia, amor, aliento, apoyo, mientras tanto conservemos nuestra mano firme en el timón de nuestra vida.

Cada quien es responsable de sus actos. Lo que hagan los otros es asunto de ellos, y merecen que respetemos sus decisiones.

Nosotros nos responsabilizaremos de nuestros pensamientos, sentimientos y acciones, nada más.

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