¿Hay una hiperinflación de los trastornos mentales?

El Dr. Allen Frances (New York, USA 1942), catedrático emerito de psiquiatría de la Universidad de Duke, quien dirigió durante varios años el Manual diagnóstico y estadístico (DSM), en el cual viene la definición y descripción de las diversas patologías mentales, publicó un libro titulado ¿Somos todos enfermos mentales? Editorial Ariel. 2014, en el que hace autocrítica.

El doctor Frances cuestiona que el Manual antes mencionado, considerado como la biblia de los psiquiatras, se utilice para la creciente medicación respecto a trastornos mentales, cuando anteriormente, muchas de esas alteraciones se resolvían sin fármacos.

El médico participó en el equipo que redactó el DSM-IV, en el que sólo se introdujeron dos de los 94 nuevos padecimientos mentales que se habían sugerido. En la actual quinta revisión, el filtro no fue tan efectivo y se presentó una hiperinflación diagnóstica, que él achaca a la influencia de la pujante industria farmacéutica.

A través de la publicidad de sus productos, las farmacéuticas están engañando al público, haciendo creer que los problemas se resuelven con píldoras, cuando éstas son necesarias y útiles en trastornos mentales severos y persistentes que provocan una gran discapacidad al enfermo, más no en problemas cotidianos leves.

También menciona que no hay evidencia a largo plazo de que la medicación administrada a estos niños contribuya a mejorar los resultados escolares. Puede calmar al niño a corto plazo, pero no ha demostrado que esto perdure en el tiempo.

Me consta cómo a muchos niños se les diagnostica TDA (trastorno de déficit de atención) o TDAH (trastorno déficit atención con hiperactividad, y se recurre a los fármacos como herramienta única para controlarlos, cuando en muchos casos podrían ser tratados mediante terapias especializadas. Eso ha dado pie a que ya exista un comercio entre los niños de nivel primaria (8-12 años), que venden sus pastillas a sus compañeros para que se den un “ritalinazo o un concertazo”.

También menciona el doctor que no hay evidencia a largo plazo de que la medicación administrada a estos niños contribuya a mejorar los resultados escolares. Puede calmar al niño a corto plazo, pero no ha demostrado que esto perdure en el tiempo.

En mi opinión, en muchas ocasiones se diagnostica a un niño como hiperactivo cuando lo han tenido sentado la mayor parte de la mañana en la escuela y en el transporte escolar, no hace ningún deporte o ejercicio, y se muestra inquieto por las tardes. Cuando los niños canalizan su energía en el ejercicio o el deporte, es raro encontrar que los califiquen de hiperactivos. También influye el que estén estimulados y motivados para desarrollar su creatividad y no se pasen mucho tiempo en una actitud pasiva ante la televisión, el Nintendo y demás juegos electrónicos.

Pueden leer la entrevista de Milagros Pérez Oliva con el Dr. Allen Frances, publicada en el periódico El País del día 28 de septiembre 2014, en la siguiente dirección:

http://www.elpais.com

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