Julio 18 del 2014

Renovación 200
Ayer hablamos de nadar contra corriente, porque en la vida nos podemos ver en ese caso.

Imaginemos que tras un esfuerzo así, en lugar de nadar, nos dedicamos a flotar un rato, mientras el cuerpo se recupera y el ánimo se estabiliza y asimilamos todo lo que hemos avanzado.

Podemos contemplar las nueves, el cielo, sentir la brisa en el rostro, escuchar el rumor de las olas, sentir el movimiento del mar, podemos recrearnos en el placer de ver, escuchar, sentir, oler, palpar y saborear las gotas de agua que caen en la boca. Sólo placer, sólo bienestar.

Tras un rato, podremos seguir nuestro camino.

Quizás el mar no está tan agitado ahora, quizás la corriente está a nuestro favor.

Lo importante es mantener firme la idea de seguir adelante, entre el placer y el esfuerzo, hasta acercarnos cada vez más a nuestras metas.

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