Julio 9 del 2014

Renovación 191

Practicar la honestidad emocional es indispensable para avanzar en nuestro proceso de renovación.

Muchas veces practicamos el autoengaño y disfrazamos nuestras emociones displacenteras o los sentimientos negativos que corroen nuestra existencia, porque tenemos miedo de vernos en el espejo tal y como somos.

Al buscar la aceptación de los demás, tal vez hemos construido una imagen del YO ideal, de quienes queremos ser, la que está lejos de la realidad de quienes somos.

Una cosa es tener una meta definida sobre la persona que queremos ser, y trabajar cada minuto para lograrlo. En ese “queremos ser”, ya hemos tomado en cuenta el por qué y para qué queremos ser esa persona, y no hay ninguna razón patológica en ello que nos motive a cubrir necesidades que pueden resolverse en una forma sana.

Hemos tomado en consideración y valorado nuestro punto de partida, nuestro bagaje emocional, cultural, genético, social, nuestras habilidades y potencial, desarrollado o no, nuestro entorno, el camino a seguir, rutas primarias y alternas, en fin, el ser mejores forma parte de nuestro Proyecto de vida.

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