Julio 8 del 2014

Renovación 190

Nos cuesta trabajo dar a ciertas personas cercanas tolerancia, amor, paciencia, comprensión, cuando a otras, tal vez ajenas a nosotros o desconocidas, podemos tenderles la mano y apoyarlos.

Esto puede ser porque nos gusta sentirnos magnánimos con quienes no nos conocen, o con quienes más necesitan, para recibir su reconocimiento y agradecimiento.

En cambio, con las personas más inmediatas a nuestro entorno, los que saben de nuestras carencias y limitaciones, sentimos miedo de no ser valorados.

También puede ser que tengamos miedo a la competencia, a no ser considerados “salvadores”, generosos, los mejores, por nuestros seres queridos o conocidos.

El acto de dar a los demás amor incondicional, tolerancia paciencia, comprensión, es consecuencia directa de la forma en que nosotros nos amamos a nosotros mismos, y practicamos la paciencia, tolerancia, comprensión, con nosotros antes que nada.

“NADIE PUEDE DAR LO QUE NO TIENE”

Vamos a empezar por aceptarnos y amarnos, a pesar de nuestros defectos y carencias, a reconocer estos últimos y trabajar para aminorarlos o erradicarlos.

Demos a los nuestros cariño y apoyo sin esperar nada a cambio.

Entremos en el flujo de la energía positiva que genera el amor y el estar conectados con la totalidad.

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