Mayo 17 del 2014

Renovación 138

Cuando empezamos a responsabilizarnos de nosotros mismos, de nuestros pensamientos, sentimientos y acciones, puede ser que nuestra familia, con la que hemos estado en codependencia, intente que regresemos al estatus anterior y anulemos los cambios.

Ellos pueden ser adictos al alcohol, fármacos, drogas de cualquier tipo, al sexo, el trabajo, a vivirse como víctimas y sufrir y sufrir. Ese es su problema. No conviene hacerlo nuestro. Recordemos que a la única persona que puedo cambiar es a mí mismo.

Vamos a seguirlos amando, a darles apoyo cuando convenga en su proceso de recuperación, a no juzgarlos por sus recaídas o sus conductas rígidas con las que buscan encontrar el equilibrio emocional.

También vamos a mantener nuestra independencia y a no entrar en juegos de control o de poder. Sus problemas son de ellos y sólo ellos podrán resolverlos. Los nuestros nos toca a nosotros resolverlos.

El ejemplo de nuestro autocontrol, superación, constancia, disciplina, respeto hacia ellos, es una manera práctica y objetiva de ayudarlos.

Modelarles cómo empezamos a amarnos y a aceptarnos, es una estrategia silenciosa para que puedan iniciar o continuar su proceso de recuperación.

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