Marzo 18 del 2014

Renovación 78

Podemos compararnos con personas conocidas, compañeros de trabajo o familiares, y pensar que estamos “atorados” en comparación con ellos porque, a pesar de ser más jóvenes que nosotros, han avanzado más en camino del éxito.

Todas las comparaciones son injustas e inoperantes porque cada ser humano e único e irrepetible. Por ello, es posible que ellos, a pesar de su juventud, hayan obtenido más logros ante los demás, y todavía les falte un largo recorrido en el camino de la superación interior.

Hay personas a las que todo les sale bien, tienen una familia funcional, son atractivos, inteligentes, sociables, exitosos, y nosotros nos sentimos mal porque nosotros no somos tan afortunados.

En el camino del aprendizaje, evoluciona más el que aprende las lecciones y las aplica a su vida. ¿Será que hemos asimilado la enseñanza derivada de las carencias o tropiezos que hemos vivido o padecido, o nos la pasamos atisbando lo que tienen los demás?

Anthony Robins, en su libro “Poder sin Límites” (PNL), dice que “Todo sucede para algo y todo puede servirnos” y es cierto.

“Vamos a revisar todos los eventos adversos del pasado y encontraremos que hay una lección en cada uno de ellos. Aprendámosla y avancemos.”

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