Marzo 17 del 2014

Renovación 77

Muchas veces no nos damos cuenta cuánto estrés estamos cargando hasta que el cuerpo nos avisa. ¿Cómo? ¡Somatizando!

Veamos un ejemplo, si empezamos a padecer gastritis y colitis, que pueden convertirse en úlceras pépticas o duodenales, cáncer de estómago, cáncer de colon, etcétera, es seguro que hay un estrés que está mermando nuestro sistema inmunológico, y afectando nuestros órganos.

Los síntomas son un grito de auxilio de nuestro cuerpo, tomar medicamentos puede aminorarlos, tal vez, quitarlos momentáneamente y, a la vuelta de la esquina, volveremos a caer en la misma patología, o en otra similar.

Vale la pena hacer un alto en el camino y revisar si algo de lo que estamos haciendo, o dejando de hacer, nos está haciendo sentir incómodos, culpables, obligados, comprometidos, y empezar a aplicar la asertividad y decir NO a tiempo.

Si estamos dando más de lo que recibimos en atención, tiempo, cariño, ternura, cuidados, ayuda, puede surgir un desequilibrio y propiciar un caos energético que va a cobrar un precio en la salud.

Nadie es indispensable y decir que NO a tiempo a los compañeros de trabajo que gustan de endilgar a los demás parte de sus tareas, a los hijos que quieren que sus padres les sigan resolviendo sus problemas aún cuando están casados o viven aparte, a la pareja que sólo demanda atención y apoyo y no da ni las gracias, puede evitarnos muchos contratiempos en el futuro.

“Voy a ser asertivo y a revisar si hay mucho estrés en mi vida”

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