Enero 25 del 2014

A veces decimos que estamos tristes porque terminamos una relación amorosa destructiva, o una que nos hacía sentirnos bien mientras evitábamos construir una relación de pareja- pareja.

Si ese es el caso, estar tristes por algo que era nocivo para nosotros de una forma u otra no genera tristeza, sino el síndrome de la abstinencia. A las cosas por su nombre.

Tristeza es lo que sentimos por una pérdida real: la muerte de un ser querido, el anuncio de una enfermedad terminal, la destrucción de nuestro nido por una inundación, temblor, huracán, etcétera.

Cuando hay una pérdida importante, se siente tristeza.

Si estás en ese caso, es válido estar triste. Llora todo lo que quieras. Encuentra personas que no inhiban tu llanto con actitudes o palabras huecas, amistades o familiares que te den apoyo, te escuchen, te protejan.

Poco a poco vendrá la calma y podrás convertir la tristeza de hoy en un aprendizaje que puede ser compartido para ser útil a los demás.

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