DISTRITO FEDERAL = CIUDAD SECUESTRADA

En el sur de la ciudad de México, D. F., no hemos sentido con tanto rigor el secuestro de nuestra ciudad que diversos grupos y grupúsculos han llevado a cabo en estos últimos meses y, que con total impunidad rompen, destruyen, obstaculizan, paralizan la vida de los demás causando pérdidas, no sólo económicas, sino de la tranquilidad física y mental que requiere quien tiene que enfrentar los retos de una macro-ciudad para transportarse y ganar el sustento.

Tuve una invitada extranjera en casa y quise mostrarle nuestros monumentos, museos, calles. ¡Un desastre!

Ver el Zócalo lleno de vallas y policías, no poder entrar al Palacio de Gobierno para que viera los murales de Ribera, tener que seguir un laberinto para poder entrar a Catedral, vernos obligadas a dar un rodeo enorme para llegar al Antiguo Colegio de San Ildefonso, me hizo sentirme preocupada por todo lo que se ha lastimado al turismo, y avergonzada por la falta de respeto de unos cuantos delincuentes y acarreados que lastiman y perjudican a millones de capitalinos cuándo y cómo se les antoja.

Les recuerdo que digo “maistros”, porque considero que esos no son Maestros. Una persona que trabaja en el magisterio no se niega a ser evaluada, capacitada, apoyada en su desarrollo profesional, no piensa que la plaza de MAESTRO es una propiedad que puede ser heredada o vendida. Esos son parásitos de un sistema corrupto. Además, estoy segura que si se les pidieran sus credenciales, la mayoría resultaría ajena al movimiento magisterial, vienen a “solidarizarse y apoyarlos” (entiéndase mercenarios y acarreados), a causar disturbios, a robar y llevar a cabo todo tipo de actos vandálicos.

Nos tocó ver a granaderos bloquear la avenida 5 de mayo al paso de un contingente nuevo de “maistros”, que llegaron para evitar que se restablezca el orden en la ciudad: se van los de Oaxaca y llegan los de Guerrero. Los pobres policías, con sus escudos y cascos rayados y deteriorados, transpiraban adrenalina porque saben que están expuestos a ataques con bombas molotov, palos, adoquines, antorchas encendidas, etc., y que no “deben” responder a esa agresión, nada más pueden defenderse. En verdad, parece burla. ¿Por qué permitir eso? No hay razón política que lo justifique.

No pudimos visitar el Museo de Antropología porque los “maistros”, bloquearon el Paseo de la Reforma y colapsaron el tráfico. No pudimos terminar el recorrido en el turibus porque se tuvo que desviar para evitarlos. Gran parte de la ruta que sigue ese transporte turístico está cancelado para no encontrarse con esos tipos. Si seguimos así, en lugar de enseñar nuestros monumentos y museos, enseñaremos cómo una gran urbe se puede convertir en un recinto cavernícola.

Ojalá pronto termine esta pesadilla y políticos oscurantistas dejen de luchar por hacerse notar y seguir obteniendo dinero del erario público para sus tejemanejes debajo del agua. Ya nos robaron mucho, déjennos la libertad y nuestra ciudad sin problemas.

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