BIOÉTICA

El término viene del griego: bios (vida y éthos (ética), y se refiere a la reflexión ética sobre la vida humana.  La definición clásica se encuentra en la “Encyclopaedia of bioethics”, estudio sistemático de la conducta humana en el ámbito de las ciencias de la vida y de la salud, analizada a la luz de los valores y principios morales” (Reich,1978).  Esta disciplina fue iniciada por el profesor Van Rensselaer Potter, quien fuera director del Laboratorio McArdle, adscrito a la Universidad de Wiscousin USA.

Desde el punto de vista histórico, la bioética surgió de la ética médica, centrada en la relación médico-paciente. Respecto a ésta última, la bioética supone un intento de conseguir un enfoque secular, interdisciplinario, prospectivo, global y sistemático, de todas las cuestiones éticas que conciernen a la investigación sobre el ser humano y en especial a la biología y la medicina.

La bioética se divide en general o fundamental y en especial o aplicada. La bioética general estudia los fundamentos éticos, los valores y principios que rigen el juicio ético y las fuentes documentales de la bioética (códigos médicos, derecho nacional e internacional, normas deontológicas y otras fuentes que puedan aportar información sobre el tema).

La bioética especial estudia los dilemas específicos, tanto en el terreno médico y biomédico, como referentes al ámbito político y social: modelos de asistencia sanitario y distribución de recursos, la relación entre el profesional de la salud y el enfermo, prácticas de medicina prenatal, el aborto, la ingeniería genética, eugenesia, eutanasia, trasplantes, experimentos con seres humanos, etc.

Quise plantear estos conceptos para tener un marco de referencia sobre una protesta que ha presentado un auto-proclamado Centro Cristiano de Bioética del Reino Unido, contra “el diseño de bebés”, “la fabricación controlada de seres humanos”, o “una técnica peligrosa de ingeniería genética”,</i> debido a la autorización en ese país de un procedimiento que,  dicho en forma breve, cura un óvulo que transmite enfermedades mitocondriales, mediante la utilización de una parte de un óvulo sano.  

Javier Sampedro, en su artículo del día de ayer en el periódico El País, “Curar células no es diselñar bebés” comenta que cada una de las 5 000 enfermedades genéticas (monogenéticas, en rigor, o debidas a la mutación de un solo gen) afecta a pocas personas, por lo que los investigadores no se habían ocupado de ellas en el pasado, y lo están haciendo ahora, en virtud de la carga de invalidez y sufrimiento que representan para ese grupo.  Ya se han fecundado in vitro y separado los embriones defectuosos, ahora se trata de curar el ovulo de su carga genética defectuosa.  Les recomiendo leer su artículo, breve, conciso y sustancioso, como todos los que suele escribir, antes de tomar partido en la discusión bioética sobre la medida mencionada.

En la página 24 del mismo diario viene un artículo de W. Oppenheimer y J Prats, titulado Reino Unido aprueba la técnica para tener hijos de “tres padres</i>”, que aporta la información científica, y algunas reacciones ante la práctica de dicha técnica.

Cada día se presentan resultados de investigaciones que se están realizando en todo el mundo para mejorar la calidad de vida del ser humano. Evitar que nazcan niños enfermos, destinados a sufrir y padecer un deterioro constante, en lugar de vivir, puede ser una aportación importante para los padres que tengan esos padecimientos mitocondriales.

Nunca olvidaré cuando hace muchos años, entré por primera vez en el pabellón A del Hospital psiquiátrico infantil “Juan N Navarro”, de la Secretaria de Salud.  El choque emocional que sufrí fue terrible por las escenas dantescas que presencié. Niños con todo tipo de deformaciones se arrastraban en un pequeño patio, eran como animalitos, defecaban, orinaban, y seguían arrastrándose, en medio de sonidos guturales.  Lo que más me afectó fue ver a un niño postrado en una cuna, que no podía moverse, ciego, cuyo cerebro no se había desarrollado bien, al que sus padres habían abandonado a las puertas del hospital una madrugada hacía ya más de un año.  La mayoría de los niños que estaban ahí habían sufrido la misma suerte.

A partir de entonces estoy a favor de la prevención, y de la eliminación de factores que conduzcan a enfermedades que limitan o impiden el que una persona tenga una vida sana.  Respeto el derecho a disentir que tengan otras personas y las invito a que se metan al río y naden en medio del dolor de esos niños, de los padres y familiares, que convivan con ellos unos meses y evalúen después su postura ante cualquier medida que sirva para aliviar o prevenir ese dolor.

 

 

http://www.elabe.bioetica.org/25.htm

http://www.conamed.gob.mx/prof_salud/pdf/deontologia.pdf

http://www.elpais.com

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