RENUNCIA PAPAL

El lunes pasado, sorpresivamente, renunció el Papa Benedicto XVI (Joseph Ratzinger), aduciendo razones de salud por su edad, 85 años. La única otra renuncia fue en el siglo XIII, por lo que no existen antecedentes al respecto.   Como era de esperarse, la noticia conmovió y movió al mundo en muchos ámbitos, ya que hay muchos intereses políticos y económicos involucrados en la elección de un nuevo Papa.

Por razones fortuitas, he tenido la oportunidad de conocer a los últimos Papas católicos, y algunos de ellos me impresionaron por diferentes razones. Los Pontífices anteriores a que me refiero son: Paulo VI (1963-1978), Juan Pablo I (1978-1978 sólo tres meses), y Juan Pablo II (1978-2005) , personajes muy distintos entre sí y a cual más interesante.

De Paulo VI diré que generaba una paz que te hacía sentirte bien y atraído hacia lo que predicaba. Seguidor del Concilio II que iniciara Juan XXIII, asumió la interpretación y aplicación de sus mandatos, lo que lo llevó a la cuerda floja de encontrarse entre las contradictorias expectativas de los diferentes grupos que existen dentro de la Iglesia católica. Por si esto fuera poco, emprendió la meritoria labor de buscar el diálogo con el mundo, con otros cristianos, miembros de otras religiones, ateos, no excluyó a nadie. Influyó en que las acaudaladas sedes de la iglesia ubicadas en Europa y Estados Unidos generaran acciones a favor de los pobres del Tercer Mundo. Inquietó a conservadores, ultras, y demás fuerzas inamovibles de la iglesia con su posición respecto al control de la natalidad (Humanae vitae).

A Juan Pablo I no tuve tiempo ni de apreciarlo entre que llegó y se fue (¿o lo fueron?). Estuvo sólo tres meses en el cargo de Papa, durante los cuales abrazó la herencia reformatoria de su antecesor, lo cual generó una turbulencia significativa entre las corrientes de la iglesia que no querían cambios. La duda sobre su muerte ha dado pie a varios libros, obras de teatro y ensayos literarios.

Juan Pablo II era un hombre carismático. Fueras o no católico, practicaras otra religión o te declararas ateo, tenías que reconocer que emanaba una energía muy poderosa, era seductor, sabía disciplinarse a sus asesores en muchas ocasiones, inteligente y culto, hábil y político, logró estar al frente del Vaticano durante 27 años. No le perdono el que no haya tomado una postura determinante contra la pederastia dentro de la iglesia católica, en especial, contra Marcial Maciel, quien fundó la orden de los Legionarios de Cristo en México, quien fue uno de sus allegados.

Cuando llega Joseph Ratzinger (Benedito XVI), quien no tiene el carisma y el encanto de su antecesor, no pude ignorar que él fue uno de los más estrechos colaboradores de Juan Pablo II, por lo que estaba enterado de las violaciones contra niños y niñas en todo el mundo por sacerdotes católicos. Reconoció los abusos en Europa y pidió perdón. Una postura diferente y muy loable. Sin embargo, cuando vino a México y fue a Guanajuato, sede de los Legionarios de Cristo, no pidió perdón por todo el daño que ellos habían causado. Esto reafirmó mi desapego afectivo hacia él. Ahora renuncia, por voluntad propia, y se desata la guerra de las galaxias en la iglesia católica. Qué Dios los ayude a encontrar el Camino. ¿Tú qué opinas?

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