Fin del mundo o renovación

Lo prometido es deuda dice el refrán y, desde el inicio del blog puse la pirámide de Chichén Itza en la portada, con la intención de ir a visitarla y celebrar el inicio de una nueva era según el calendario maya. Misión cumplida.

No sólo hice el viaje al sureste de la República y visité algunos de los lugares sagrados de esa cultura tan avanzada, si no que llevé a cabo un proceso de introspección para efectuar un balance anual, y uno natal, para evaluar dónde me encuentro y qué tanto he utilizado todos los dones y oportunidades que la vida me ha brindado desde antes de nacer.

Fue un viaje en el tiempo sin tiempo, pleno de energía y de luz, una sacudida para eliminar lastres que va uno acumulando con los apegos y la dependencia a lo material, a lo terrestre, a lo banal e intrascendente, del cual regresé con la firme decisión de iniciar una nueva era, un nuevo ciclo en mi crecimiento interior para evolucionar cada día y dirigirme hacia la esencia de la vida misma.

Agradezco a todas y cada una de las personas que me han acompañado a lo largo de mi vida, en trechos a veces dolorosos, difíciles, incomprensibles en apariencia, y, en forma especial a todos los seres humanos llenos de paz interior que me han modelado el camino, así como a quienes estuvieron en esta aventura de cambio de era conmigo.

Realizamos una ceremonia energética a la orilla del mar un pequeño grupo formado por algunas alumnas mías, amistades, e inclusive tuve la oportunidad de conocer a una “chamana” canadiense y una “snowbird” encantadora cuya labor en aquellos lares platicaré más adelante.

Les mostraré algunas fotos de algunos rituales que llevamos a cabo, así como el lugar en que estuvimos.

Nos vestimos todos con ropa blanca y prendimos copal y veladoras, pedimos permiso y protección para adentrarnos en ese encuentro con nosotros mismos y con la esencia de la vida, a quien yo llamo Dios y que alguien puede llamar Energía Universal o cósmica.

Hicimos un viaje interno hacia el pasado para ver lo que habíamos avanzado desde nuestro punto de partida, lo aprendido, lo valioso con lo que vale la pena quedarse, así como los tropiezos, los tramos difíciles y agrestes del camino. Revisamos nuestro bagaje emocional y nos introdujimos al mar para realizar un ritual de purificación y sanar nuestras heridas si las había.

Después, visualizamos y sentimos nuestra fusión con la Energía total y “recargamos la batería interna”, hicimos el compromiso de apoyarnos en el tiempo y la distancia, en una cadena energética de amor incondicional. Nos dimos la luz unos a otros y verbalizamos lo que intuíamos podía favorecer el camino de nuestro receptor hacia la evolución y trascendencia.

Para finalizar, cada quien escribió, en una pequeña hoja biodegradable, lo que quería agradecer a Dios (Energía Universal) y lo colocó en una flor de papel de color blanco que llevó al mar como ofrenda de gratitud. Fue maravilloso ver esa orla de flores que se mecían y que el mar se llevó y asimiló sin contaminarse.

Ya estamos en el camino con nuevos ánimos y una diferente visión, después de esta oportunidad de renovarnos e iniciar una nueva era. Aprovechar la coyuntura del 21 de diciembre del 2012 maya para un ejercicio energético y vital como éste, fue toda una experiencia que ya compartí con ustedes. Seguiremos en contacto. Me encantará saber cómo vivieron ustedes esa fecha.

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