Perfume de gardenia

La gardenia es una planta originaria de China. El nombre científico de la que encontramos comúnmente es Gardenia jasminoide, lo cual ya nos da mucha información sobre sus cualidades. Se trata de un arbusto de hojas perennes de color verde claro, lisas y brillantes. Sus flores son blancas, parecidas a las rosas. Si se pone una flor en un recipiente con agua, puede perfumar el ambiente durante uno o dos días con un intenso y agradable aroma. Un naturalista escocés, Carl Linnaeus le dio el nombre en honor de Alexander Garden (1730-1791). Si quieren cultivarla, requiere de tierras ácidas con mucho hierro y abundante humedad y florecen preferencialmente en primavera y otoño.

Al hablar de las gardenias, me acuerdo de un hotel que se encuentra en Fortín de las Flores, Veracruz, (ahora un suburbio de Córdova, Veracruz), en el cual la alberca amanecía cubierta de estas flores todos los días. Ya podrán imaginarse la maravilla de nadar o flotar en ella. Además tiene habitaciones con una alberca privada donde colocan gardenias si se solicita, lo cual le permitirá disfrutar de una sesión de relajación física y mental, solo o acompañado por alguien amado. La comida de la región, sus alrededores, todo es un regalo a los sentidos. Los invito a visitar el lugar.

Me regalaron dos arbustos de gardenia que tengo en mi balcón. Me gustan las plantas, los árboles, las flores, la vida, y cuido de ellas con amor y dedicación. Estas macetas han correspondido a la mínima atención que les he dado, con una o varias flores abriendo sus pétalos cada día. ¿Cómo describir ver un regalo de la naturaleza semejante? ¿Cómo compartir el aroma que impregna el ambiente alrededor de estas bellas flores, las gardenias Lo único que puedo hacer es invitarlos a adquirir una planta si tienen un espacio sol/sombra, al exterior, donde ubicarla.

Las plantas son como las personas, requieren atención, tiempo, cariño, espacio, respeto. Cuando se les brinda, corresponden dando lo mejor de sí mismas.  En ocasiones nos quejamos de que esta amiga o aquel familiar no mantiene una “buena” relación con nosotros.  Vale la pena revisar cómo ha sido nuestro trato hacia ellos. ¿Les hemos brindado atención? ¿Les llamamos de vez en cuando para saber cómo están? ¿Recordamos sus fechas importantes, como por ejemplo su cumpleaños? ¿Les hemos dado muestras de cariño mediante visitas o detalles especiales (un postre para diabéticos, una película de sus temas favoritos en DVD)? ¿Los escuchamos con atención cuando comparten con nosotros sus problemas cotidianos?   Las amistades se cultivan, día a día, así crecen y florecen, embelleciendo nuestro diario devenir.  A los familiares podemos hacerlos nuestros amigos, nuestros alíados, o simplemente, receptores de una solidaridad por ser consaguíneos.  

“En el dar está el recibir”, dice el refrán.  Si dices “no tener suerte en el amor”, revisa cómo cuidas a tus plantas. ¿Cuál es tu experiencia al respecto?

 

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