Ceder el paso

En esta macro ciudad (México, D.F.), vivimos en el caos y siempre apresurados, el tiempo no rinde para nada, ya que tienes que calcular que vas a tardar una o dos horas en desplazarte hacia tu destino, y otras tantas para regresar.

Estamos hablando de circunstancias normales, no se diga cuando algo especial sucede, como el jueves pasado en que debido a que llovió intensamente toda la noche anterior por la zona sur, se inundaron algunas vialidades importantes de ese rumbo y se colapsó el tráfico hasta media ciudad. Hay que añadir que l amayor parte de la ciudad está llena de excavaciones, obras, desviaciones, baches, etc., lo que agrava la situación.

Otra variable son las manifestaciones, que son abundantes e inútiles, pero que sirven como arma política para presionar al gobierno (particulares) para sacar tajada de algún asunto, tengan o no la razón los que protestan.

Dicen que la definición de un segundo es el tiempo que tarda el auto que está parado detrás de ti ante una un semáforo en rojo, en tocar el claxon cuando se prende la luz verde.

Les menciono todo lo anterior para que vean que estoy consciente del grado de dificultad de nuestro ejercicio de hoy. Tal vez ustedes son afortunados y viven en provincia, sin tantos inconvenientes ni tantas presiones. ¡Gocen y disfruten lo cerca que está todo y la tranquilidad que respiran!   ¡Valórenla porque es oro!

Lo que vamos a poner en práctica es “dejar pasar”, o lo que es lo mismo, ceder el paso a un auto o a una persona. Los jóvenes (y muchos taxistas) dicen que hay que “aventar lámina” para ir más de prisa y “ganarle” el paso a los demás coches. Me ha tocado ver que después de hacerlo, terminan con todos los demás parados en el semáforo.

Así que, si vamos manejando y vemos una luz direccional que nos avisa que un coche quiere cambiar de carril, lo dejaremos pasar. No importa que se dé la ley de Murphy, ese será su problema. Vamos a dejar pasar también a los peatones que cruzan por el paso cebra (y a los que no también), ya que ellos merecen consideración y respeto de nuestra parte.

Cedremos el paso a alguien mayor, a un niño, a una mujer embarazada, al abordar el ascensor, entrar a un almacén, etc. Se trata de darnos cuenta que no estamos en una competencia por “ganar lugar o ser los primeros”, y que podemos ser amables y tomar en cuenta a los demás. Ya saben que la intención es que practicar nuestros ejercicios con sean tres personas y/o ceder el paso a tres autos. Ustedes decidirán si se sienten bien al hacerlo y pueden incorporar esa práctica a su rutina diaria.

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