Ver y mirar

El ejercicio de hoy es mirar a tres personas, sólo eso, mirar a tres personas. Parece ser algo muy sencillo, y lo será si estás acostumbrado a mirar lo que pasa a tu alrededor.

Veamos que implican los verbos ver y mirar para distinguirlos e identificar cuál es el que estamos practicando con mayor frecuencia. Según la enciclopedia, ver es:

  • Percibir algo con la vista. “ pasar el avión”
  • Visitar o estar con alguien. “Nos vemos mañana”
  • Asistir a un espectáculo. “¿Ya viste la película de Batman?

Hay otras formas compuestas para utilizar el verbo en forma imperativa, especulativa, reflexiva, etc., lo importante es que nos quedemos con la idea que ver significa pasar la vista por algún objeto, animal o persona y tomar nota de su presencia, y que nos sirve para almacenar recuerdos gráficos en la memoria..

Mirar es otra cosa, ya que además de ver algo o a alguien, se busca conocer, identificar certificar, curiosear, descubrir, encontrar, algo interno en el objeto de nuestra mirada. Hay un compromiso intelectual, psicológico y/o emocional en el hecho de profundizar en su presencia y sus acciones.

Se dice que “los ojos son el espejo del alma” y considero que es cierto. Ustedes pueden percatarse del estado de ánimo o del dolor de una persona (animal) a través de su mirada.  Hay varios ejemplos que aclaran esto, uno que me llamó la atención fue cuando  Nadia Comaneci  (Rumanía 1961) ganó en Canadá  todas las medallas de oro en gimnasia olímpica, ya que si mirabas bien sus fotografías podías darte cuenta de una profunda tristeza en sus ojos.  

En otra ocasión, me sentí conmovida por la tristeza infinita que mostraba un perro cuyo amo había muerto, acostado frente al sillón donde solía el señor ver la TV o leer el diario. También me ha tocado escuchar a personas en fase terminal que están sufriendo dolores tremendos, decir que se sienten bien y, al mirarlas a los ojos encontrar el dolor que no quieren hacer sentir a sus seres queridos. Yo respeto su decisión y les comunico que sé lo que sienten y porque lo ocultan. La gratitud de sentirse comprendidas y apoyadas es un bálsamo para ellas.

Hay quien evita la mirada y trata de pasar desapercibido también para que no lo miren. Puede ser por el temor de ser rechazado al considerarse inferior, o por algo que ocultan en sus pensamientos o sentimientos. “Ni tanto que queme al santo….,” sugieren que mirar a los ojos no dure más de un minuto porque puede hacer que la otra persona se sienta intimidada o presionada. Esto no va con los enamorados que pueden pasar mucho tiempo perdidos en la mirada del otro sin ningún problema.

La mirada tiene vida propia, puede ser alegre, profunda, triste, perdida, inquietante, esquiva, manipuladora, restrictiva, aprobatoria o rechazante, en fin, puede haber toda una gama de intenciones detrás de ella.  Hay ocasiones en que decimos que esa persona traspasa al otro con su mirada, o puede atraparnos por su intensidad. La mirada es el primer contacto real, antes de que existan las palabras o el acercamiento entre una persona y los demás.

Ahora sí planteamos el ejercicio otra vez: mirar a tres personas, no importa quienes sean, familiares, compañeros, amigos, jefes, subalternos. No vas a hacerlo en forma obvia ni permitir que la otra persona se percate de tu mirada, si no a utilizar toda la discreción necesaria para no afectarla. Mira en su interior y mira su lenguaje corporal. Vas a encontrar muchos aspectos interesantes en su personalidad que tal vez se te hayan escapado antes y ello puede mejorar la relación interpersonal.  

 

 

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