Esperanza 2

Existen muchas frases, refranes y pensamientos de filósofos, escritores, poetas, estadistas, etc., sobre la esperanza. Vamos a reflexionar sobre algunas de ellas:

                 “Por muy larga que sea la tormenta, el sol siempre vuelve a brillar entre las nubes”.

 Gibran Khalil Gibran (1883-1931), novelista y poeta libanés, de quien recomiendo todos sus libros, en los que encontramos poemas sobre los hijos, el matrimonio, la amistad, la locura, la vida, que son todo un tratado de filosofía, ciencia que puede conducirnos a la espiritualidad. 

 Muchas veces nos hemos encontrado en situaciones difíciles, complejas, dolorosas, donde el temor, las lágrimas, el dolor campean a sus anchas, sin importar edad, nacionalidad, raza, condiciones sociales o culturales, todos hemos vivido días o temporadas así.

Aquí en México hay muchos refranes que nos ayudan en este sentido: “Después de la tormenta, viene la calma”, “No hay mal que dure cien años”, “De lo perdido, lo que aparezca”, porque nos dan la certeza de que aunque estemos inmersos en el dolor o el desconcierto, esta situación no es para siempre, que viene “algo mejor” para nosotros en el futuro.  En el último refrán se abre la puerta a la posibilidad de que algo va a quedar de lo que hemos perdido: salud, estabilidad, equilibrio, energía espiritual.

 De este mismo autor, tenemos otra frase que quiero compartir con ustedes:

 “En el corazón de todos los inviernos vive una primavera palpitante, y detrás de cada noche, viene una aurora sonriente”.

Cuando leí esto me acordé de cuando viví en el norte de la República Mexicana, en un pueblo pequeño, con muchas carencias y un clima inhóspito, ya que en verano era común que, durante la canícula, tuviéramos 45° / 50° a la sombra y, en invierno, se congelara el agua y el gas en las tuberías.  Yo era una joven urbana, capitalina, defeña, e ignoraba todo sobre la vida rural.  Al llegar el invierno aprendí que los árboles y arbustos se podaban y se envolvían en papel estraza y mucho periódico y el pasto del jardín se cubría con una gruesa capa de tierra con abono animal. Cuando llegaba la primavera, descubría uno los árboles y veía como surgían en ellos los brotes de ramas y capullos y, como se cubría el jardín con una capa de pasto verde intenso. Seguramente hoy día habrá otras técnicas más modernas, que serán igual de efectivas que aquéllas. Aprendí muchas otras cosas sobre la vida de diversos animales e insectos como los alacranes, vinagrillos, tarántulas, cara de niño, víboras y demás “visitantes”, contra los que se protegía uno, en parte, conociendo sus hábitos y ciclos.  En resumen, aprendí que tras el invierno, seco, árido, desagradable, venía un resurgimiento de la vida en todo sentido.

Respecto a la noche, sabemos que forma parte del día y que no dura 24 horas, si no más o menos doce, dependiendo si es verano o invierno. Esto sucede en la mayoría de nuestros países, ya que sabemos que hay zonas polares donde la noche y el día duran meses. El principio es el mismo: después de la noche, viene el día, no importa la duración.

También sabemos que cuando más oscuro está, es en las horas previas al amanecer. Esto es importante tenerlo en cuenta para mantener la esperanza de que si nuestro presente está nublado, ennegrecido por acontecimientos o situaciones adversas, viene un cambio positivo más adelante.

 “Donde una puerta se cierra, otra se abre”

 Miguel de Cervantes Saavedra (1547-1616), escritor español autor de El Quijote, un libro que es conveniente leer y releer en distintas etapas de nuestra vida, ya que vamos a encontrar diversos mensajes que nos serán útiles, ya sea en la sabiduría rústica y veraz de Sancho Panza, o en la posibilidad de la fantasía como una manera de sublimar anhelos no realizados.

Pensar, y adoptar como creencia, que si un camino se acaba, otro empieza; que si pensamos que no tenemos salida de una situación, hay una opción que no hemos descubierto todavía y que está ahí esperando por nosotros, nos va a dar un respiro para renovar fuerzas y seguir luchando por aquello que deseamos mientras estamos inmersos en el dolor que, casi siempre, va aunado a la pérdida de la paz interior. Tómalo en cuenta cuando estés desesperado o desesperanzado.

Pon en práctica esta manera de vivir la esperanza. Sé realista y perseverante por muy difícil que sea la situación negativa que se te presente.

 

 

 

 

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