1° mayo emocional

Hoy cumple 23 años de muerta mi mamá y, aunque sabemos que está con nosotros, seguimos extrañando su risa jovial, sus dichos, su limpieza de alma. Probablemente  muchos de ustedes que han perdido a su madre, sientan lo mismo.

Parece que fue ayer cuando falleció. ¡Que me digan que uno no programa su muerte en una forma u otra!  Ella había dicho que cuando llegara de España la carta con la noticia de que había muerto su hermana, a ella le daría un infarto…y así fue. Nada más que tuvo tiempo de que la llevaran al hospital, donde sufrió otros 2 infartos más. Unos días más tarde, estaba en terapia intermedia en Coronarias, donde le permitieron visitas y pudo despedirse de todos y cada uno de los hijos, nietos, familiares, amigos queridos, cuando tuvo un infarto fulminante, tal y como ella lo había dicho y deseado.

Yo estaba con ella y me culpé de no haber visto algo alarmante en los monitores, de no sentir que era el final y caí en una depresión muy fuerte, ya que en mi milpita estaba lloviendo mucho.

Salí de la depresión mediante mucho trabajo de duelo, cerrar círculos emocionales y llevar a cabo un ritual funerario: fuimos todos los hermanos a Veracruz, donde mi hermano mayor nos  relató su llegada al puerto, su primer contacto con México, nos llevó a conocer el Hotel donde habían llegado en el ´39, mandamos a elaborar tres coronas de flores con el nombre de mi mamá, el de mi papá y el de uno de mis hermanos mayores que también había ya muerto y nos fuimos mar adentro, mientras escuchábamos música que les gustaba. Finalmente oímos la poesía de El Gachupín, y arrojamos las coronas al agua.

Ese poema, cuyo autor desconozco, y que tengo grabado declamado por un novillero en los ochentas, durante un festejo posterior a una tienta en una Ganadería de reses bravas, dice así.

               Español  y  Gachupín

Con su chamarra de sol y su guitarra de luz

fumaba,  mirando al mar,  el puerto de Veracruz.

Así te vino a esperar,  sin saber ni que venías,

Eras otro de tantos  que México recibía

El humo, puesto a secar, a popa se despedía

como un adiós sobre el mar  que a tu España se volvía-

¡Tantas ansias de llegar!   Y ahora… te arrepentías

Y ¡qué ganas de llorar,  que hasta el pecho te dolía!

Eras otro de los tantos con su fingida alegría

que Veracruz vio llegar sin saber ni que venías.

 

Después a empezar de nuevo,  a comenzar desde abajo;

La suerte del mismo idioma fue tu agente de trabajo.

¡Cuántas veces el recuerdo,  sobornando sentimientos,

Con surcos de desalientos,  te quiso cerrar el paso.

Sin saber que un español  será siempre un gran señor,

analfabeto al fracaso!

 

Y sin cuartel, noche y día,  luchando por imponerte,

Sin esperar de la suerte  ni soñar con loterías,

¡Suerte la fe que tenías!   Y esa fe te llevó arriba

porque nunca te importaron los peldaños que faltaban

sino subir, subir cada día

Como una rueda sin fin, fueron pasando los años

de luchas y desengaños, pero pasaron al fin.

 

Mi querido gachupín. ¿Te acuerdas de Veracruz

con su chamarra de sol  y su guitarra de luz,

ese mismo Veracruz que un día te fue a esperar

sin saber ni que venias?

¿Recuerdas cómo te hería el nombre de gachupín

que en lengua azteca es, al fin, hombre que salta?

Ya ves que nadie quiso ofenderte;

Entonces pudo dolerte,  mas ahora que tu orgullo

es mostrar los hijos tuyos que nacieron mexicanos,

A ese que te ha llamado gachupín con ironía,

dile con esa alegría del que sabe ser feliz,

¡Sí señor, soy gachupín porque he nacido español,

pero a México señor, yo no vine a maldecir,

he venido a trabajar  y aquí… aquí…

 aquí… me han de enterrar,  cuando me toque morir…!

¡Llame, grite gachupín!  Porque el serlo para mí

es un gran timbre de honor  que sólo se lo permito,

por las dudas… lo repito: Que sólo se lo permito

que lo diga un mexicano enamorado de su tierra,

no al ingrato mal nacido que de México se ha ido

sin que nadie lo corriera.

A ese que, en tierra extrajera, renegado y sin hombría,

Compró una ciudadanía que ninguno le ofreciera,

que despreció la bandera que su patrie le entregara,

la tierra que lo acunó Y la leche que tomó de una madre mexicana…

A ese sí que si me llama o grita gachupín,

con la punta del botín lo llevo hasta la frontera,

a ver si de esta manera, una vez que llegue ahí,

se da por bien enterado cómo trata a un renegado

un padre de mexicanos, español y gachupín

Excuso decirles que todos lloraban viviendo una catarsis muy fuerte, todos menos yo que me sentía responsable de su estado emocional y bienestar. Ese fue el cierre y el principio de una nueva relación con mis muertos.

Un abrazo a quienes lloran la muerte de su madre. Vivan su duelo, elabórenlo y hagan un cierre que les permita seguir adelante sin dolor y sin nostalgia.

Perdón por modificar la presentación de la poesía para ocupar menos espacio, y si saben quién es el autor, les agradeceré me lo indiquen para hacer la referencia cada vez que mencione este poema.

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2 pensamientos en “1° mayo emocional

  1. hola maria : tengo a mi madre a mi lado tiene 89 años es de vilches y tiene una historia muy triste referente ha nuestra odiada guerra civil ya tendras mas noticias mias un abrazo de seba.

  2. Sebastiana.
    Gracias por escribir. Dale a tu madre un abrazo de parte de todos los que entendemos y sentimos en el alma lo dura que fue la guerra civil para muchas personas. Me interesa mucho conocer vuestra historia. Si quieres compartirla con todos los que lean este blog, adelante.

    Escribe en un cuaderno todo lo que te narre tu madre, aunque duela, así lo hice yo con mi hermano y gracias a ello los que nos siguen, (hijos, nietos, sobrinos) tendrán parte de la historia de la familia cuando a nosotros nos toque el turno de partir de esta tierra.

    No importa si los recuerdos surgen en desorden cronológico. Tal vez un día se acordará de algo de su infancia; otro día, de algo malo que le pasó en la guerra; al siguiente, de cuando se casó, etc. La cosa es que puedas anotar lo más posible de todos sus relatos. Cuando tengas todo, yo puedo hacer el trabajo de “corrección de estilo” (así se llama a ponerlo en orden, ortografía, concordancia de verbos, etc.), en forma gratuita y así tendrás tu propio libro. Uno escribe para compartir, no para ganar fama. No le tengas miedo a la pluma. Puedes hacerlo.
    Dime una cosa. ¿Compraste el libro en el Estanco? Dale a Loli un abrazo de mi parte y pregúntale si todavía tiene libros y que me escriba por favor. Un abrazo con todo mi afecto. María.

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