Vacaciones

¡Empezaron las vacaciones para muchas personas! Otros nos quedaremos a cuidar y disfrutar la ciudad sin el tráfico, las largas filas para hacer cualquier cosa, desde pagar en las tiendas, tomar el autobús o entrar al cine.

La cultura del ocio es fabulosa y tal vez ustedes han leído acerca de ella y puedan aplicarla.  Para los que sólo piensan en hacer nada, hay una propuesta que quiero hacerles: ¿Qué les parece “recargar las pilas”, limpiar el cuerpo y la mente de pensamientos y sentimientos negativos y toxinas acumuladas, mientras se relajan y gozan el entorno en que se encuentran?

Vamos a suponer que se fueron al pueblo a vacacionar, una forma de limpiar el cuerpo es no comer comida chatarra, sino alimentos sin conservadores, frescos, no refrigerados. Otra, es masticar despacio, disfrutar el poderse tomar todo el tiempo que quieran para ingerir su comida y sostener una sobremesa que puede prolongarse sin el verdugo del reloj enfrente. Dormir puede ser un placer, despertarse cuando el cuerpo lo pida, dormir la siesta después del comer y a media mañana si se les antoja. Todo esto ayudará a que el organismo se recupere y ¡NO TIENEN QUE PAGAR NADA!  Si están en un hotel o disfrutando un viaje cultural, pueden también elegir lo más fresco y natural que les ofrezcan en los restaurantes.

A mí cuando escucho la palabra ejercicio me da flojera como reflejo, tal vez a ustedes les pase igual. ¿Qué tal hacer largas caminatas por la playa, el bosque, algunos jardines, a la orilla del río que pasa cerca del pueblo? ¿Qué tal alquilar una bicicleta y hacer un recorrido por ahí? ¿Qué tal salir a bailar y no parar en toda la noche?

A la mente le conviene, también, tomarse un descanso, dejen en tu oficina (trabajo) los problemas de la oficina, las envidias, el mal humor del jefe o su espíritu de molestar a toda hora, las presiones, las limitaciones, etc.  Si piensan y piensan en ello durante este tiempo de ocio, están utilizando una energía muy valiosa y no pueden adelantar nada. Cuando regresen, fortalecidos, relajados, tranquilos, es probable que puedan resolver muchas más cosas que cuando estaban agotados y saturados.

Escuchen música instrumental, relajante, y piensen en cosas agradables, cumplan muchas fantasías de todo tipo que estén al alcance de la mano (manden a los niños con la familia para no tenerlos encima todo el tiempo), recuperen el romanticismo, la ensoñación.

Otro ejercicio gratis: acuéstense en la orilla de la playa, donde las olas los mojen sin el riesgo de mojar el rostro. Imaginen que esa agua, llena de toda la energía del océano, revitaliza su organismo y, cuando se retire, visualicen cómo se lleva todas las dolencias, enfermedades, toxinas, que han acumulado. Pueden también imaginar que se nutre su fuente de energía, y que cada caricia del agua es una caricia del universo para ustedes.  Si no están en la playa, pueden introducir los pies al río que pasa cerca del pueblo y permitir que por ahí entre toda la energía que viene de las montañas.

En el pueblo de mi mamá hay una ermita algo retirada a la que se llega dando un paseo. En la fuente principal, dejan la llave para que el que quiera ir a rezar pueda hacerlo a cualquier hora. Tal vez ustedes no sean católicos practicantes ni afectos a rezar, no importa, visiten la ermita (templo) cuando no haya ceremonias y aprovechen la quietud para meditar y ponerse en contacto con su espiritualidad.

Como ven, hay muchas opciones para disfrutar sin gastar dinero y ganar salud mental y física. ¡¡ Felices vacaciones !!

 

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