Sismógrafo casero

Ha seguido temblando en la ciudad de México muchas veces, todos los días. Sólo sentimos los sismos que son de una intensidad arriba de los 5° Richter, a los demás, ya nos acostumbramos, como cuando sales a navegar en un yate pequeño: el vaivén se vuelve cotidiano y termina uno por ignorarlo.

A este respecto hay de todo, una persona con la que salí muchas veces de pesca, gran nadador, se subía a la lancha, yate o barco, y tardaba tres minutos en estar verde y cantar Guantanemera, por lo que tomaba una pastilla de Dramamine antes de abordar y se dormía en cuanto llegaba a la cabina, donde se quedaba desde las la una o dos de la madrugaba, hora en que salíamos a alta mar, hasta las cinco o seis de la tarde cuando regresábamos a la costa. No entiendo a qué iba, no nos estorbaba, pero no se enteraba de nada.

Pues bien, el mexicano tiene fama de burlarse de todo y creo que hay algo de realidad en ello. Hoy, en una reunión, una persona dijo que ella tenía un sismógrafo en su casa. Todos nos quedamos asombrados y preguntamos cómo era, cuánto costaba, dónde lo había comprado, si se necesitaba una instalación especial, le llovieron las preguntas. Cuando terminó de reírse, nos dijo que era una maceta pequeña que había colgado del techo y que de acuerdo al vaivén, que ya había correlacionado con la intensidad de los temblores que han pasado, podía saber qué tan seria era la cosa.  Resulta que la venta de móviles con campanas y objetos que hacen ruido, ya se pusieron de moda. Es el sismógrafo casero. ¿No les parece ingenioso?

Por otro lado, Don Goyo (volcán Popocatepetl) sigue enojado, cada vez más, ahora ya nos llegó a la ciudad de México la ceniza, los coches quedan todos manchados, cuesta trabajo respirar, ya comenzaron las alergias, el dolor de garganta, el ardor de ojos. “Sobre llovido, mojado”, dicen por aquí. Además de tembleques, ahora vamos a estar llorando y tosiendo todo el día.

Transcribo el último informe del Centro Nacional de Prevención de Desastres (ver www.cenapred.com):

May 3 11:00 (16:00 GMT)

Durante las últimas 24 h se incrementó significativamente la actividad del volcán Popocatépetl. El sistema de monitoreo volcánico registró, entre las 10:30 h y las 16:50 h de ayer, un tremor espasmódico con señales de exhalación de gran amplitud. Este tremor estuvo acompañado por la emisión de una pluma de gases y cenizas continua y densa, que se dirigió principalmente al oeste-noroeste. Se registraron caídas de cenizas en las poblaciones de Amecameca, Atlautla, Ozumba, Ecatzingo y Chalco en el Estado de México.

Posteriormente, se registraron otros segmentos de tremor espasmódico de menor amplitud. El primero de ellos a partir de las 18:32 h de la tarde, se prolongó por tres horas. La pluma de gases y cenizas se dirigió al noroeste-norte durante las últimas horas del día. Se recibieron informes de caída en las delegaciones Iztapalapa y Xochimilco de la Ciudad de México.

En la madrugada de hoy, inició a las 01:56 h que continua hasta el momento de este reporte. Este último tremor estuvo acompañado por la emisión continua de una pluma de gases y cenizas y la emisión de fragmentos incandescentes sobre las laderas del volcán, a una distancia máxima de 800 m. El evento de emisión de fragmentos más importantes se registró a las 05:24 h

Adicionalmente se registraron 16 exhalaciones de gran amplitud.

Al momento de este reporte el volcán presenta una pluma de vapor de agua y gases, con pequeñas cantidades de ceniza que alcanza una altura de 1.5 km. A partir de esta altura se dispersa en forma de abanico desde el oeste hasta el noreste.

El nivel de alerta volcánica se mantiene en Amarillo Fase 3.

Este nivel de alerta implica la probabilidad de observar los siguientes escenarios: Actividad explosiva de escala intermedia a alta, crecimiento de domos y posible expulsión de lava; explosiones de intensidad creciente y lluvias de ceniza notorias sobre poblaciones cercanas y en menores cantidades en poblaciones más alejadas, dependiendo de la dirección de los vientos”.

Lo más negativo de todo es la sensación constante, latente, de que algo peor viene en camino. Es una incertidumbre que te desgasta emocional y energéticamente, contra la que no hay mascarillas y que no aminora el evitar salir a la calle y cerrar las ventanas a piedra y lodo. ¿Conocen algún remedio mágico?  

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